White Flag, Dido y Cranberries: el refugio sonoro de los 90
Hay una paradoja que vale la pena anotar: un puñado de baladas melancólicas de los años 90 genera hoy más adhesiones entusiastas que casi cualquier conversación sobre el mercado del deseo. En el intercambio que da pie a esta pieza, “White Flag” sigue siendo un temazo más de dos décadas después, y las voces de Dido y de The Cranberries se comparan, sin complejos, con cualquier satisfacción contemporánea. La discusión, modulada por la ironía, no es nueva, pero su intensidad dice algo del presente.
La música como necesidad distinta
Hay quien sostiene que la música y el sexo son necesidades distintas, y que ninguna sustituye a la otra. Pero la corriente que se impone en el cruce es otra: las canciones bandera de Dido y de The Cranberries provocan más gusto que la alternativa sentimental, descrita con desencanto y, en algún caso, con asco hacia ciertos estereotipos. Es aquí donde el lenguaje se llena de palabras gruesas; no hace falta reproducirlas para captar el gesto de quien las escribe. La melancolía sonora se convierte en refugio, y el cine romántico estadounidense de los 2000, en el acompañante perfecto de esa huida hacia atrás.
Un hipotético tema llamado ‘Red Flag’
El momento más ligero llega con la ocurrencia de titular un futuro tema como “Red Flag”, inspirado en la española media. La provocación estética se queda en eso, en un chiste, pero apunta a una tensión real: la banda sonora de la nostalgia se opone, con ventaja, a una cultura de citas percibida como un campo de minas. ¿Cuánto de esa distancia es pose generacional y cuánto es diagnóstico? La respuesta queda abierta.