El coladero lógico de Walking Dead en su temporada 7
¿Cuántas veces puede un grupo de supervivientes caminar entre cientos de zombis sin que uno solo les tosa? La séptima temporada, la de Negan, ha llevado al extremo la paciencia de quienes aún resisten. La serie arrancó con la dirección de Frank Darabont y once temporadas después es un universo donde las reglas cambian según el guion.
El virus que explica cualquier cosa y su opuesto
Un mordisco mata a unos, mientras otros se pasean entre hordas sin un rasguño. Los cadáveres podridos se mueven igual que los recién infectados. Y la obsesión por no incendiar un granero, disparando munición, se cita como el resumen de una lógica que se desmorona.
De tensión a culebrón con la camisa sucia
A partir de la prisión, la serie priorizó el drama personal. Los personajes de reemplazo aparecen con el mismo perfil que los que acaban de morir. El repunte con Negan en la séptima no compensa un declive continuo. A veces un poco de fuego habría resuelto la trama.
Claro que, para disfrutar de una ficción sobre muertos vivientes, quizá la única explicación coherente es que todo lo hizo un mago. Ahí lo dejo.