En 1991 el Banco Mundial financió y colaboró con ONG, pero lo hizo bajo la Directiva Operacional 14.70, que exigía la conformidad del gobierno del país receptor y canalizaba el dinero a través de los gobiernos prestatarios, no mediante subsidios directos.
El Banco Mundial no entrega dinero directamente a las ONG. Esa es la regla general, y en 1991 lo era de forma bastante estricta. La institución transfería los fondos a los gobiernos prestatarios, y eran esos gobiernos quienes subcontrataban o redirigían el dinero hacia organizaciones locales e internacionales para ejecutar proyectos concretos. La participación de una ONG requería, además, el visto bueno del gobierno del país receptor.
La directiva que ordenó la relación con las ONG
La Directiva Operacional 14.70 se adoptó formalmente en agosto de 1989 y fue la normativa que reguló de manera directa la cooperación y el financiamiento con ONG durante 1991. No era una puerta abierta: exigía que la participación de las organizaciones contara con el consentimiento y la conformidad del gobierno del país receptor.
Ese requisito convertía al gobierno en filtro obligatorio. Sin su aprobación, no había proyecto. La norma reflejaba un cambio de enfoque de la institución hacia la sociedad civil a finales de los años ochenta, pero lo hacía con el Estado como intermediario necesario.
Fondos sociales y medio ambiente como canales
Durante 1991 se generalizó el uso de los Fondos de Inversión Social, que funcionaron como el canal principal para transferir millones de dólares a subproyectos liderados por ONG. Entre los ejemplos citados están el Fondo de Emergencia Social de Bolivia y proyectos de microempresas en Pakistán.
Ese mismo año se creó el Fondo para el Medio Ambiente Mundial (GEF). El fondo piloto incluyó desde sus inicios un papel estratégico y recursos destinados a actividades de ONG dedicadas a la conservación ecológica y el cambio climático. El Programa de Pequeñas Donaciones (SGP), activo desde 1983, continuó liberando financiamiento directo de menor escala a organizaciones de la sociedad civil a través de las Oficinas de País del Banco, con el objetivo declarado de promover el diálogo y el empoderamiento comunitario.
Una escena doméstica en Washington
En 1991, un visitante en Washington coincidió en una reunión social con empleados de alto nivel del Banco Mundial. Al preguntar qué eran las ONG, la conversación se detuvo y derivó hacia otro asunto. Un familiar que trabajaba en la institución le respondió después que eran importantes, sin dar más detalles.
Ese episodio, relatado por Alfred Nassim el 28 de septiembre, describe una percepción: la de que los países habían sido ingenuos. No aporta documentación sobre los flujos de dinero ni sobre los términos de los contratos. Lo verificable sigue siendo la norma de 1989, la vía indirecta de financiamiento y los programas que operaban en 1991.