Disturbios en Londres tras Francia-Marruecos: ¿policía de dos niveles?
¿Merece la misma protección un ciudadano que otro cuando las celebraciones se desbordan? La madrugada del pasado viernes, tras el partido de cuartos de final del Mundial entre Francia y Marruecos, decenas de aficionados bloquearon la céntrica Edgware Road londinense, arrojaron botellas y lanzaron fuegos artificiales contra la policía. El balance oficial: un agente herido y cuatro detenidos. Las imágenes, sin embargo, abrieron un debate incómodo sobre la actuación policial.
Mientras algunos ojos se centran en la comunidad marroquí en Europa —señalando que en España los incidentes son menores, pero que en otros países como Reino Unido la tensión es más visible—, otro foco apunta a la disparidad de criterios. En redes sociales circuló la acusación de "policía de dos niveles": si la multitud hubiera sido de otro perfil, se habría empleado más contundencia. El dato de que en Boston, donde también hay una gran comunidad marroquí, no se registran problemas similares, añade una capa de complejidad. La explicación más escueta apunta a la disuasión armada; la más matizada, a diferencias de integración y control.
El incidente deja más preguntas que certezas. ¿Celebración o violencia? ¿Desproporción o contención? Lo único seguro es que, cuando el fútbol saca lo tribal, las fuerzas del orden caminan sobre el alambre de la percepción selectiva. Y alambre, se sabe, corta siempre a alguno.