Patinetes: el seguro obligatorio que no lo es tanto
La DGT ha aprobado un registro obligatorio y la contratación de un seguro de responsabilidad civil para patinetes eléctricos. Pero el diablo está en los detalles: la normativa solo afecta a los vehículos de más de 25 kilos, lo que deja fuera a la inmensa mayoría de los patinetes ligeros que circulan por las ciudades. La medida, presentada como un avance en seguridad vial, se topa con el escepticismo de quienes señalan que su aplicación real será mínima y que el verdadero objetivo es recaudatorio.
Una norma con agujeros
Según la clasificación de Vehículos de Movilidad Personal (VMP), los patinetes de menos de 25 kg y velocidad entre 6 y 25 km/h quedan exentos del registro y del seguro obligatorio. Esto supone, según las estimaciones que circulan, que apenas un 1% del parque de patinetes estará sujeto a la nueva obligación. Los usuarios habituales, que utilizan el patinete para trayectos cortos urbanos, se preguntan cómo se controlará el peso en la calle: ¿van a instalar básculas los agentes? La respuesta generalizada es que no, y que la medida es más humo que otra cosa.
La tasa de registro se sitúa en torno a los 8-9 euros, y el seguro puede contratarse por unos 20 euros anuales, a menudo como añadido al seguro del hogar. Pero incluso para quienes quieran cumplir, los trámites prometen ser farragosos: desde la inscripción en el registro hasta la baja cuando el patinete se deseche, todo con su correspondiente tasa.
¿Seguridad o recaudación?
Las posturas están claramente enfrentadas. Por un lado, quienes defienden la medida argumentan que los accidentes con patinetes están aumentando —cirujanos maxilofaciales reportan varias intervenciones graves a la semana— y que el seguro es necesario para cubrir daños a terceros. Además, señalan que el seguro de responsabilidad civil personal ya cubre estos vehículos en muchos casos, pero no es obligatorio. Por otro lado, los críticos ven una excusa para gravar un medio de transporte que se ha popularizado sin que el Estado pudiera recaudar nada hasta ahora. El argumento recurrente es que el gobierno aprovecha cualquier novedad para meter mano en el bolsillo del ciudadano, y que el patinete es solo el principio: mañana serán las bicicletas.
El debate se encona cuando se menciona la dificultad de aplicar la norma al perfil de usuario que más accidentes provoca: jóvenes que circulan por aceras, sin casco, y a menudo en patinetes sin garantías. Para muchos, la solución pasaría por cursos de circulación y sanciones reales, no por un registro que apenas afecta a unos pocos.
El futuro de la movilidad personal
La pregunta que queda en el aire es si esta normativa es el primer paso hacia una regulación más estricta o un simple parche con fines recaudatorios. Lo que está claro es que, por ahora, el que use un patinete ligero —la mayoría— puede seguir circulando sin seguro ni registro. Pero la amenaza de que el listón del peso baje a 10 kg está ahí, y entonces sí, hasta el patinete más modesto tendrá que pasar por caja. Como dice un viejo dicho adaptado a los tiempos: al final, el gobierno te va a cobrar hasta por respirar, y con las inhalaciones dosificadas.
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