Patxi López se pregunta por qué odian al PSOE: los agravios que nadie quiere ver
Que un dirigente socialista pregunte en público por qué le odian tiene su miga. La respuesta, para quien haya seguido la gestión económica del partido, no debería ser un misterio. El malestar se alimenta de cifras, no de improvisación.
Los números que alimentan el descontento
En el análisis político se repiten al menos tres agravios con nombre propio: la creación de más de un centenar de impuestos nuevos, el encarecimiento del mercado de la vivienda y la erosión de la separación de poderes. A eso se suma un malestar territorial que muchos críticos consideran el verdadero caldo de cultivo.
El factor mediático como multiplicador
Otra corriente sostiene que la animadversión no es espontánea: habría sido fabricada durante casi siete años por una maquinaria mediática que encontró en el socialismo un blanco fácil. La ironía es que quienes denuncian esa manipulación contribuyeron a ella con relatos igual de simplistas.
El PSOE se pregunta qué ha hecho. La pregunta correcta sería qué ha dejado de hacer. Mientras tanto, la brecha entre la autopercepción de una parte de la élite política y la percepción ciudadana sigue ensanchándose. Y no parece que nadie quiera ponerse delante del espejo.