Sánchez y el enésimo ultimátum de 72 horas
Pedro Sánchez tiene las horas contadas. Otra vez. Un rumor de dimisión en un plazo de 72 horas recorre las redes, amplificado por un programa de televisión que prometía un «bombazo» sobre una supuesta invasión de Marruecos que pondría «en jaque mate» al Gobierno.
El problema es que esta cuenta atrás ya se ha visto antes. La misma fecha límite aparecía antes del Mundial, y el presidente sigue en Moncloa. La diferencia es que ahora el plazo viene con una hipótesis geoestratégica de fondo, por extravagante que suene. Los más optimistas en la caída del presidente apuestan incluso por un desenlace judicial, con la Guardia Civil como protagonista.
Para la economía, este tipo de episodios no son ruido inocuo. La incertidumbre política se descuenta en los mercados antes de que el rumor se confirme. No hace falta que el hecho ocurra: basta con que una audiencia masiva lo considere posible para que aparezca la volatilidad en la prima de riesgo.
Lo único concreto de toda la historia son las 72 horas. El resto son deseos, hipérboles y un puñado de eslóganes. Quienes llevan años siguiendo la política española saben que los ultimátums incumplidos no generan titulares, pero también que los pronósticos imposibles se han cumplido alguna vez. Si la historia sirve de guía, el plazo expirará y todo seguirá igual. La duda es si esta vez la política habrá aprendido a sorprender de verdad.