El canon del cine se rinde: Lynch y Blade Runner mandan
En las listas de las cinco mejores películas de la historia que se han ido publicando en el hilo, lo que más se repite no es El Padrino. Es Mulholland Drive. La cinta de David Lynch aparece en cuatro de las listas; Blade Runner, de Ridley Scott, se repite otras tantas. Entre ambas se cuelan Vértigo, 2001, Apocalipsis Now y Taxi Driver. El canon parece haber cambiado de siglo sin pedir permiso a nadie.
Qué películas se repiten más en las listas
El recuento es tozudo. Mulholland Drive y Blade Runner empatan arriba con cuatro apariciones cada una; Vértigo, Apocalipsis Now y El Padrino 2 se repiten varias veces; Taxi Driver y 2001 aparecen también con frecuencia. También hay hueco para el cine popular: Braveheart, Gladiator, Heat, Sospechosos habituales, La Roca o Gangs of New York. Y para la boutade: alguien firma A todo gas 1, 2, 3, 4 y 5 como si fuera una sola película y no una franquicia entera.
Otras cinematografías y la cinefilia de alto voltaje
Hay una corriente que compite con el canon anglosajón. Aparecen Tarkovski (El espejo, Sacrificio), Klimov (Adiós a Matiora), el japonés Kobayashi (La condición humana) y el francés Rohmer (La coleccionista). Se llega a recomendar ver las tres partes de La condición humana del tirón, un domingo entero sin levantarse del sofá. No hay consenso: frente a quienes reivindican el cine soviético, hay quien sostiene que, aun con grandes obras, carece del carisma de los personajes que ofrece el cine occidental.
El blanco y negro como antídoto
Una de las listas es un monumento al cine mudo: El maquinista de la general, La quimera del oro, Tiempos modernos, El hombre mosca (Harold Lloyd) y Metropolis. Otra recupera Furia (1936), Soy un fugitivo (1932) y El salario del miedo (1955), y en otra tanda figura Doce hombres sin piedad. Y no todo es autor europeo: se cita a Billy Wilder por Uno, dos, tres. La mezcla de cine mudo estadounidense y de clásico alemán en una misma tanda dice bastante del perfil de quien la firma.
Platoon contra La delgada línea roja: la fecha como argumento
Aquí el desacuerdo es más técnico que estético. Según un forero, Platoon es de 1986 y se ambienta en 1968, mientras que La delgada línea roja es de 2000 y se ambienta en 1942. El mismo participante sostiene que proyectar la mentalidad que nace tras Vietnam sobre soldados de la Segunda Guerra Mundial es un anacronismo de base. Ese forero, que confiesa haber visto Platoon diez veces, deja pendiente un segundo intento con la de Malick.
La sospecha de que la lista es postureo
Contra el ejercicio entero se levanta una objeción incómoda, sostenida por un forero: que muchas listas no miden lo que a uno le gusta, sino lo que uno quiere que los demás crean que le gusta. La acusación va acompañada de un criterio alternativo —cintas con nombre corto, nota alta, director de apellido ilustre y fotografía en blanco y negro— que en el fondo describe, con sorna, el comportamiento que denuncia. La respuesta corta de otro participante: poned las cinco de verdad y dejad de rollos.
El cine español que no está
Apenas asoma en el recuento. Berlanga entra por La escopeta nacional 2 y 3, Plácido y El verdugo; Buñuel, por Nazarín, y un forero recuerda que tampoco hay apenas cine español. La queja de fondo no es de orgullo patrio: un participante señala que la parrilla televisiva ha ido vaciando el catálogo clásico hasta dejar solo plataformas y, cuando la película no está ni ahí, redes de intercambio. Una obra surcoreana emitiéndose gratis en la televisión pública, en versión original, se celebra como un milagro.
Con estos mimbres, la lista de cinco dice menos de las películas que de quien la firma. ¿O es al revés y esa es justo la gracia?