Predicciones para 2025: ¿qué dijo el gurú de mostrador?
A principios de 2024, un usuario anónimo lanzó una serie de vaticinios económicos y geopolíticos para 2025 con el tono de quien habla desde la barra de un bar. Europas alargando la guerra en Ucrania, un conflicto mayor en Oriente Próximo, la salida de Zelenski, una hecatombe cripto y aranceles de Trump. Casi un año después, algunas parecen en marcha; otras, sencillamente, no.
El menú de predicciones
Los pronósticos se agrupaban en cinco puntos. El primero: Europa (Francia, Alemania, Reino Unido y España) presionaría a Putin sin llegar a la Tercera Guerra Mundial, pero con costes económicos severos. El segundo: Turquía y Oriente Próximo vivirían un conflicto bélico de envergadura. El tercero: paz en Ucrania con Zelenski relevado y Rusia reteniendo territorio. El cuarto: una hecatombe en las criptomonedas, empezando por el bitcoin. El quinto: aranceles de Trump. «Abróchense los cinturones», advertía.
Aciertos, fallos y el marcador abierto
A medida que pasaban los meses, el propio autor fue actualizando su cuenta. El conflicto entre Israel e Irán lo daba por «en marcha». La inflación también. La caída de bitcoin la veía inminente tras un nuevo máximo histórico. Pero los escépticos no tardaron en señalar que ninguna de las predicciones se había cumplido aún. «Joder, no has dado ni una», resumió otro usuario. El propio autor admitía algunos fallos, pero insistía en que lo peor estaba por llegar.
El problema de hacer apuestas sin fecha
El ejercicio tiene más de entretenimiento que de análisis riguroso. Sin horizonte temporal cerrado, cualquier profecía puede maquillarse de acierto si se espera lo suficiente. Las predicciones geopolíticas son especialmente resbaladizas: un conflicto israelí-iraní existe en germen desde hace décadas, pero no se sabe cuándo estalla. Lo mismo con los aranceles de Trump, que ya forman parte del paisaje comercial.
El único dato concreto que se lanzó fue «la semana que viene hay caída de bolsas mundiales», una previsión a corto plazo que, según el autor, se cumplió. Pero sin cifras ni contraste, queda en anécdota.
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El profeta de la barra del bar sigue moviendo ficha. A día de hoy, su marcador particular muestra conflictos en marcha, pendientes y algún naufragio. Lo que nadie discute es que, en tiempos de incertidumbre, siempre habrá quien apueste a que el desastre llama a la puerta. Y a veces, solo a veces, acierta.