Presuntas vacaciones pagadas en Marruecos a cargos españoles
¿Cuánto cuesta doblar a un cargo público? Según la versión que circula estos días, una habitación de hotel. El escenario: Tánger. El hotel: Le Mirage, un lujo que funciona como bautismo de la clase política española en los intereses de los servicios de inteligencia marroquíes.
La denuncia, atribuida al exdelegado de la agencia Efe en Marruecos durante 16 años, Javier Otazu, dibuja un mecanismo de manual: estancias gratuitas sin límite, lujo oriental y, a cambio, informes que convendría no escribir. La frase que se le atribuye es rotunda: “El lobby marroquí en España se llama PSOE”. Rotunda, pero conviene recordarlo: es una acusación, no una sentencia.
La historia, además, no es nueva. Quienes la han seguido responden con un encogimiento de hombros: ya estaba contada y nadie hizo nada. Tampoco parece un problema de una sola sigla: hay quien extiende la misma práctica a otros partidos, con acusaciones cruzadas que rara vez pasan de la insinuación.
Lo que no cuadra en el relato oficial es la economía de la operación. Si basta una cena o un viaje para tener a un funcionario a los pies de una potencia extranjera, la seguridad nacional española no vale gran cosa. El hotel existe, las cámaras se dan por descontadas y la lista de invitados, presuntamente, se mide por cientos. Con ese precio de saldo, no extraña que nadie quisiera mirar dónde dormían.