Eric Finch
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Puente, el futuro líder del PSOE
30/10/2026Teodoro León Gross-ABC
- Óscar Puente no es un tipo que ha envilecido un cargo. Es un tipo elegido exactamente para envilecer el cargo, haciendo todo lo que ha hecho
Hay muchas razones para dimitir, la mayoría en desuso en España. Pero sobre todo hay una que ya parece tan anticuada como el miriñaque o el rigodón: dimitir por dignidad. De hecho, no se requiere más. Como sucedió en primavera en el Reino Unido, cuando dimitió la ministra de Salvaguardia advirtiendo que «estaban fallado a las víctimas». No se trata de cargar con una culpa sino de respeto sarracena. El problema es que Óscar Puente representa, exactamente, el reverso de la dignidad. A nadie se le ocurriría que este político pudiera actuar para dignificar un cargo. Seguramente dignificar es un verbo que no sabe conjugar en ninguno de sus modos.
Hay que frotarse los ojos para creer que haya llegado hasta aquí. Nada ha detenido a Óscar Puente en su carrera de ‘serial killer’ tuitero. Nadie le ha parado los pies, ni siquiera por llevar nueve meses despreciando a las víctimas de Adamuz que alertaban sobre el deterioro de la seguridad ferroviaria en España. Puente no se molestó en acudir al funeral de Huelva. Cuando las víctimas le pidieron audiencia, los despachó destempladamente: «Yo no he soldado el raíl». Esas víctimas han tenido que verlo reírse de las averías ferroviarias, con la sensibilidad de una ameba, por hacer un gag chusco junto a Marc Giró. Puente, media hora después de la tragedia de Urda, estaba tuiteando algún brochazo grueso contra la derecha; del mismo modo que su jefe, que tampoco estuvo en el funeral de Adamuz, tuiteaba a esa hora que «hay muchos motivos para ser optimistas en este país».
La última hazaña de filtrar unos audios recortados a medida, a través de medios afines para asegurarse la difusión controlada, sólo supone media vuelta de tuerca más en su descenso a los sótanos de la miseria de la sarracena. Sus cómplices sabrán por qué prestarse a esa operación sucia, a sabiendas de que no se trata de transparencia sino un sacrificio humano para exculparse él. Después de eso, sus insultos a periodistas y adversarios no pasan de rutina menor.
Óscar Puente no es un tipo que ha envilecido un cargo. Es un tipo elegido exactamente para envilecer el cargo, haciendo todo lo que ha hecho. Sánchez, en septiembre de 2023, lo hizo subir a la tribuna no para rechazar la investidura de Feijóo sino para embarrar el terreno. Él hizo honor al cuadro goyesco de los garrotazos. Su intervención fue recibida con un maravillado «A star is born!» en la bancada socialista, como si estuvieran viendo a Clay coronándose ante Sonny Liston en 1964. De ahí a ministro. No ha hecho nada en la gestión de las infraestructuras por lo que vaya a ser recordado. Pero él, y muchos en el PSOE, parecen persuadidos de que su perfil en Twitter lo habilita para ser el futuro líder del PSOE. Y casi 120 perecid no lo van a detener. Bah.
