Gonorrea: cuando la broma se convierte en pus
¿Alguien ha dicho que la gonorrea es divertida? Depende de la perspectiva: para quien la padece, el humor se acaba en cuanto el escozor al orinar y la secreción purulenta se hacen presentes. La infección de transmisión sexual más trivializada tiene, sin embargo, unos síntomas nada cómicos.
Síntomas que no engañan
Los primeros signos de la gonorrea en varones incluyen ardor al orinar y una secreción espesa, amarillenta o verdosa, que sale de la uretra de forma constante. En el argot coloquial se habla de «pus del rabo», una descripción gráfica pero certera. El malestar es progresivo y, si no se trata, puede extenderse a los testículos o la próstata.
Tratamiento: un pinchazo y pastillas
Afortunadamente, la gonorrea es curable con antibióticos. El protocolo habitual consiste en una inyección intramuscular de ceftriaxona seguida de dosis orales de azitromicina. La mejoría es rápida, aunque la resistencia a los antibióticos empieza a ser una preocupación real. Ignorar los síntomas o automedicarse puede complicar el cuadro.
La próxima vez que alguien bromeé sobre una ITS, que recuerde que lo único divertido es no tenerla.