La economía del rechazo: qué migración concentra más quejas
Esta semana, con la presión migratoria en Ceuta como telón de fondo, la pregunta “¿qué inmigración te ha dado más problemas?” ha vuelto a responder sin matices. Tres de cada cuatro votos apuntan al mismo origen geográfico: la migración latinoamericana. La lista de agravios parece un parte de urgencias: ruidos, violencia, suciedad, droga, robos, guetos e intimidación. Para un debate que presupone criterio económico, el diagnóstico resulta inquietantemente simple.
No faltan matices. Hay quien recuerda que no todos los señalados son migrantes, sino minorías con ciudadanía europea o nacional; quien desvía la atención hacia la frontera de Ceuta, donde la presión migratoria responde a una lógica geopolítica propia; y quien, para rematar, propone como categoría problemática a los habitantes de un municipio alicantino. Ironía fina: cualquier colectivo puede convertirse en cabeza de turco si el único instrumento es el estereotipo.
Al final, el debate sobre inmigración y problemas no se salda con datos porque no hay datos. Hay percepciones, y estas funcionan como una economía sin estadísticas: escasez de evidencia, abundancia de prejuicios y una inflación de tópicos difícil de contener. Mientras nadie traiga cifras sobre empleo, criminalidad o integración, los votos seguirán yendo a la intuición. Y las intuiciones, como los impuestos, tienden a concentrarse en quien ya carga con el sambenito.