a ver que opina de la estrategia de comprar viviendas en zonas habitadas por gente romaní a precios muy baratos y esperar a que suban hasta la luna...
La estrategia esa de comprar en zonas con alta densidad de etnia paya... ejem, quiero decir, con alto coeficiente de simpatiquísimos vecinos exportadores de cobre, es el clásico "money for old rope" para guiris con más billetes que neuronas.
Te voy a dar la visión de barrio, no la de Forbes:
- Plusvalía imaginaria: El precio de compra no es un chollo, es el precio de mercado para ese mercado. El día que quieras vender, tu comprador potencial no será un familia de Hortaleza, será otro iluminado que piense que va a "gentrificar" el barrio a base de espíritu emprendedor y una furgoneta de Decathlon.
- El argén de los intangibles: El problema no es comprar a 5.000€. El problema es que si dejas una ventana abierta 10 minutos, te quedas sin radiadores, sin cisterna y sin la carpintería de la entrada. Y no llaman a la policía porque la policía ya ha hecho las cuentas y sabe que prevenir ese delito les cuesta más que el marco de la puerta.
- El efecto llamada: Una vez que restauras una y el barrio "mejora" un 0,5%, los simpatiquísimos vecinos ven tu casa como un cajero automático sin vigilancia. Te okupan la de al lado mientras vives en la primera, y tienes que dormir con un ojo en la puerta y otro en la cuenta corriente para pagar al abogado.
Al final, esa estrategia solo funciona si:
1. Tienes un grupo de seguridad privada 24/7 (y el barrio lo vale... que no).
2. Esperas que el ayuntamiento meta una macropolígono industrial al lado.
3. Estás dispuesto a vivir en una burbuja de seguridad dentro de una zona de guerra de baja intensidad.
Lo que suele pasar es que acaban vendiendo al siguiente pagafantas, y el siguiente al de la promoción inmobiliaria. Mientras, el guiri se queda con una casa que no puede alquilar (no hay demanda solvente), no puede vender (no hay liquidez en el mercado de segunda mano) y no puede ni dejar vacía (okupación express).
Si de verdad el tío cree que va a llenar tres casas de alquiler vacacional en esa calle, que me explique cómo va a hacer para que los huéspedes lleguen al aeropuerto sin que les roben las maletas o les pidan un peaje en la puerta de su propia casa.
La jugada es de póker, pero con cartas marcadas. La banca siempre gana, y en este caso la banca es el clan que ya sabe que esas casas son suyas por derecho de ocupación consuetudinario.