La celebración que no todos comparten en la economía actual
Mientras algunos sectores financieros brindan por la escalada de los tipos de interés, el malestar se extiende entre hogares endeudados y pequeñas empresas. El discurso de que 'sigan las fiestas' choca con la realidad de quienes sufren la restricción crediticia y la pérdida de poder adquisitivo.
¿Quién sale ganando?
Los grandes bancos y los fondos de inversión ven con buenos ojos un entorno de tipos altos que engorda sus márgenes. Pero para el ciudadano de a pie, cada subida del euríbor es un mazazo que encarece las hipotecas variables. El ahorro, por su parte, apenas recibe una compensación marginal frente a la inflación.
Los perdedores silenciosos
Autónomos y pymes soportan la peor parte: créditos más caros, consumo que se contrae y una inflación que no da tregua. Mientras tanto, el discurso triunfalista de ciertos analistas económicos choca con la crudeza de los datos de cierre de negocios y morosidad.
La economía española avanza en esta coyuntura con dos caras muy distintas. Unos levantan la copa; otros, simplemente, aguantan. El dato que descoloca: pese al endurecimiento monetario, la demanda de crédito hipotecario no se desploma del todo. La fiesta, para algunos, sigue en pie.