Un hostelero de Lugo se lanza al churrasco con jerga caribeña
En plena Rúa Galicia de Lugo, un nuevo cartel anuncia la parrillada Castro de Rey. Detrás del mostrador, Raúl Fidel Castro, un hostelero con dos décadas de oficio, ha decidido dar el salto y montar su propio negocio. Su especialidad, según reza el rótulo, es el churrasco en parrilla de carbón, pero lo que llama la atención es el eslogan: «nuehtra hespesialidad es el churrasco en parriya de carvon, vien chévere y vien bacano». Una mezcla de gallego y jerga caribeña que no deja indiferente.
Una apuesta por el marketing diferencial
Con 20 años de experiencia en el sector, Castro ha optado por un nombre que juega con la sonoridad del líder cubano y un eslogan que parece importado de un chiringuito de playa. La parrillada ofrece menús para grupos y comida para llevar, un formato que busca captar tanto a familias como a trabajadores. La elección del carbón como combustible y la jerga caribeña apuntan a un intento de diferenciarse en un mercado saturado donde la parrilla gallega es casi un clásico.
El riesgo de la jerga importada
No es la primera vez que un hostelero recurre a fórmulas llamativas para atraer clientes. Pero en una ciudad como Lugo, donde el público local valora la tradición, el eslogan puede resultar chocante. Mientras unos ven en ello una estrategia de marketing original, otros pueden interpretarlo como una falta de conexión con la clientela de la zona. El tiempo dirá si el «chévere» y el «bacano» calan entre los lucenses o si el negocio se queda en anécdota.
El dato que descoloca: tras dos décadas de trabajo por cuenta ajena, este hostelero ha decidido que la mejor manera de competir es importar jerga caribeña para vender churrasco en Galicia. Funcionará o no, pero desde luego no pasa desapercibido.