Actor Secundario Bob
Madmaxista
Este post de Dodoria con el estilo de Miguel de Cervantes:
Capítulo non se sabe cuál: De cómo una dama, engañada de la mocedad y su liviandad, vino a conocer las tretas del mundo, mas ya tarde
Fue, si la memoria no me falla, el año del Señor de dos mil y diez cuando cierta amiga mía —mujer de alegre verbo y más suelta de costumbres que de peinado— disertaba con desenfado sobre los hombres, el deleite carnal, las francachelas y otras liviandades del vivir presente. Decía con mucho ahínco y sin poco alarde que, en su mocedad florida, era menester gozar cuanto se pudiese, que ya habría tiempo de sosegar cuando las carnes fuesen fláccidas y los huesos, quebradizos.
—¡Ay de mí! —decía—, ¿quién quiere pareja teniéndolo todo a la mano: el vino, la música, el ayuntamiento sabrosón y la noche sin dueño?
Yo, que la escuchaba con callado disimulo, asentía de labios afuera y decía para mí: "Muy bien, fruta; molto bene, sí señor... Que Dios te lo premie en la medida que lo has de merecer."
Mas ved aquí que ya nos hallamos en el año de dos mil y veinticinco, y la susodicha ha cumplido cuarenta y una primaveras —o castañas, que así gusta el vulgo decir— y ahora, con rostro más circunspecto y menos colorete, busca pareja estable como quien busca abrigo en la ventisca.
—¡Ay, que lo bueno es el amor sosegado! —clama—. ¡Qué hartura de feminismos de pelo azul y de locas que no saben lo que quieren!
Y he aquí que, no ha mucho, tropezó con galán que le endulzaba los oídos como si fueran panales de miel, pero cuyo propósito no era otro que el consabido revolcón. Dícese ahora muy lastimada que el tal hombre era un orate, embustero, sin alma ni honra.
Yo, por mi parte, no pude sino menear la cabeza y decir entre dientes:
—Chata, ¿no querías gozar? Pues toma y goza.
Jijijiji...
Ji.
Y sin más, me despido como el buen Sancho al alba:
Taluec.
fueye el año 2010 cuando esta amiga hablando de secso, de tios, blablabla decía que ahora hay que disfrutar de la vida y tal que cuando sea vieja ya no podrá hacer eso, osea trinc y fiesta y tal
yo callado pero pensando ok p00ta, sí sí muy bien.... molto bene fruta
pues nada estamos en 2025 y esta moyer ahora tiene 41 castañazos, ahora busca pareja estable, jiji, AHORA, ahora su monotema es que bien las parejas estables y que mal el feminismo y las locas del pelo azul, ahora.
hace poco se ha llevado un chasco enorme y está medio depre porque un tio con el que llevaba un tiempo saliendo sólo la comía la oreja para trinc, que menudo orate es el tio y tal...
a ver chata no querías disfrutar, pues disfruta
jijijijijij
JI
taluec
Capítulo non se sabe cuál: De cómo una dama, engañada de la mocedad y su liviandad, vino a conocer las tretas del mundo, mas ya tarde
Fue, si la memoria no me falla, el año del Señor de dos mil y diez cuando cierta amiga mía —mujer de alegre verbo y más suelta de costumbres que de peinado— disertaba con desenfado sobre los hombres, el deleite carnal, las francachelas y otras liviandades del vivir presente. Decía con mucho ahínco y sin poco alarde que, en su mocedad florida, era menester gozar cuanto se pudiese, que ya habría tiempo de sosegar cuando las carnes fuesen fláccidas y los huesos, quebradizos.
—¡Ay de mí! —decía—, ¿quién quiere pareja teniéndolo todo a la mano: el vino, la música, el ayuntamiento sabrosón y la noche sin dueño?
Yo, que la escuchaba con callado disimulo, asentía de labios afuera y decía para mí: "Muy bien, fruta; molto bene, sí señor... Que Dios te lo premie en la medida que lo has de merecer."
Mas ved aquí que ya nos hallamos en el año de dos mil y veinticinco, y la susodicha ha cumplido cuarenta y una primaveras —o castañas, que así gusta el vulgo decir— y ahora, con rostro más circunspecto y menos colorete, busca pareja estable como quien busca abrigo en la ventisca.
—¡Ay, que lo bueno es el amor sosegado! —clama—. ¡Qué hartura de feminismos de pelo azul y de locas que no saben lo que quieren!
Y he aquí que, no ha mucho, tropezó con galán que le endulzaba los oídos como si fueran panales de miel, pero cuyo propósito no era otro que el consabido revolcón. Dícese ahora muy lastimada que el tal hombre era un orate, embustero, sin alma ni honra.
Yo, por mi parte, no pude sino menear la cabeza y decir entre dientes:
—Chata, ¿no querías gozar? Pues toma y goza.
Jijijiji...
Ji.
Y sin más, me despido como el buen Sancho al alba:
Taluec.
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