Destrozan a pinzas hidráulicas un radar de velocidad en Sevilla
¿Quién pagará la factura de este nuevo radar de la Ronda Urbana Norte de Sevilla? El poste apareció cortado y la cámara calcinada en un descampado del aeropuerto de San Pablo. Los hechos, ocurridos hace mes y medio, no habían trascendido hasta ahora. Según fuentes policiales, el corte se realizó con unas pinzas hidráulicas que habrían sido sustraídas de un parque de bomberos de la provincia.
Vandalismo o protesta: el doble filo de los radares
El radar, instalado hace apenas unos meses, forma parte de un lote de nuevos dispositivos de control de velocidad en la Ronda Urbana Norte. Su destrucción no es un hecho aislado: en foros de conductores y consumidores, el debate sobre la finalidad de estos aparatos enfrenta dos posturas. Por un lado, hay quien los considera una herramienta recaudatoria encubierta, señalando que los pasos elevados de plástico también duran poco ante el vandalismo. Por otro, existe la preocupación por la seguridad vial: sin radares, algunos temen un incremento de accidentes, especialmente cerca de colegios.
El experimento de «La Purga» en carretera: ¿una idea descabellada?
Entre las propuestas más llamativas destaca la de suspender todos los límites de velocidad durante un día para comprobar si la responsabilidad individual basta. La idea, que recuerda a la serie "La Purga", es recibida con escepticismo incluso entre los críticos del sistema de multas. Mientras tanto, en algunos pueblos la resistencia a los radares ha logrado que la DGT los abandone, pero en ciudades como Madrid los pasos elevados de plástico se reponen sistemáticamente.
Con este nuevo incidente, la pregunta que queda en el aire es si la administración optará por reponer el radar o cederá ante la presión de los hechos consumados. La historia reciente demuestra que la guerra contra los radares no cesa: el coste de reponerlos se multiplica, y el debate entre seguridad y recaudación sigue sin resolverse.