Rumores de invasión a Irán: ¿kurdos, turcos y azeríes listos para el reparto?
La caída del régimen sirio ha dejado a Irán sin su principal aliado regional. En ese vacío, han resurgido los rumores de una ofensiva coordinada contra Teherán, impulsada por Estados Unidos y ejecutada por una coalición de actores kurdos, turcos, azeríes e incluso el Estado Islámico. La idea: bombardear Irán hasta dejarla «moribunda» y luego repartirse el cadáver entre los vecinos.
¿Una coalición creíble?
Los análisis apuntan a que Washington estaría tras la maniobra, pero la fiabilidad de sus supuestos aliados es dudosa. Los kurdos, especialmente, han sido utilizados y abandonados por Estados Unidos en repetidas ocasiones: en Siria e Iraq, las promesas de autonomía se evaporaron tras la campaña contra el ISIS. «Los kurdos no se fían», resumía un comentario recurrente. Turquía, por su parte, mantiene una compleja relación con los kurdos, a los que considera una amenaza, y con Rusia, de quien depende estratégicamente. Erdogan sabe que enemistarse con Moscú en un contexto de viraje multipolar no le conviene.
El factor azerí y la geopolítica rusa
Azerbaiyán ha coqueteado con la OTAN, pero su presidente, Ilham Aliyev, es conocido por buscar su propio beneficio. Informes desde Rusia señalan acumulación de tropas azeríes en la frontera iraní, aunque Moscú podría responder a través de Armenia para abrir un corredor hacia el norte de Irán. El problema es que Armenia y Rusia están enemistadas, lo que complica la ecuación.
El escepticismo de los realistas
No faltan voces que tachan el plan de ridículo. Un ejército de apenas 15.000 hombres —turcos y del ISIS— no puede invadir un país de 100 millones de habitantes y montañoso. Además, el histórico cansancio hacia Estados Unidos en la región es palpable: países como Egipto, Afganistán y Líbano estarían hartos de ser «carne de cañón» para los intereses anglosajones. China, por su parte, observa con preocupación: perdería el 40% de su crudo barato iraní.
Con estos mimbres, el plan tiene más de rumor que de realidad contrastada. Pero el runrún persiste, alimentado por la creciente soledad de Irán tras la caída de Siria y por la histórica tentación de repartirse un país rico en recursos.