La fe con horario: Evangelio, Rosario y la ausencia de milagros
La liturgia católica tiene una ventaja que ninguna red social puede copiar: la periodicidad no la decide un algoritmo, sino el calendario sagrado. Este viernes 31 de julio, la jornada arranca con un Evangelio de hoy incómodo: «No hizo allí muchos milagros, por su falta de fe». La primera lectura, del profeta Jeremías (26, 1-9), avisa de que quien no obedezca la ley, acumulará consecuencias. El mensaje no es precisamente amable.
El santoral, consultado en Vatican News, se complementa con la homilía del padre Santiago Martín, de los Franciscanos de María. Y la rutina se completa con horarios precisos: la Coronilla de la Divina Misericordia se reza idealmente a las 15:00, la Misa en directo a las 20:00 con Rosario previo a las 19:30, y el Rosario nocturno a las 22:00. Un día tipo perfectamente estructurado que, visto con ojos económicos, es un modelo de fidelización del usuario sin retorno de inversión convencional.
La paradoja es notable: los milagros que la lectura evangélica condiciona a la fe, se esperan cada día de los fieles, no de los clics. Y mientras tanto, la ausencia de milagros no disuade a los devotos. Al contrario, la constancia se convierte en el único prodigio.
Eso sí, siempre que el horario se respete.