*Tema mítico* : Se está liando parda en Venezuela - Hilo seguimiento situacion en Venezuela (IV)

Mapa de Venezuela con la palabra crisis resaltada sobre el mar Caribe y una silueta institucional al fondo en tonos azul mari

Venezuela: Guaidó se autoproclama y el tablero entra en terreno desconocido​

Hay una cifra que resume la volatilidad de aquel enero de 2019 mejor que cualquier discurso: en cuestión de horas, Estados Unidos pasó de tratar a Nicolás Maduro como presidente de Venezuela a reconocer a un diputado que se había autoproclamado mandatario interino. El golpe diplomático no se quedó en un tuit. La Casa Blanca añadió que «todas las opciones están sobre la mesa» y un alto cargo lo repitió ante los periodistas sin despeinarse. La pregunta que sobrevoló toda la conversación fue, y sigue siendo, si aquello era una palanca real o una foto.

Sobre el terreno, la secuencia se aceleró. La Fiscalía venezolana anunció una investigación contra el autoproclamado, la Asamblea Nacional Constituyente llamaba a concentrarse en Miraflores y el ejército disparaba al aire en las cercanías de Caracas para dispersar manifestantes. Nada de eso cerró el asunto. Lo dejó abierto de par en par.

Qué pasó el 23 de enero de 2019​

El presidente de la Asamblea Nacional, Juan Guaidó, se autoproclamó presidente interino de Venezuela y Donald Trump lo reconoció de inmediato. Pocas horas después, el vicepresidente estadounidense Mike Pence certificaba el respaldo: «Estados Unidos está contigo hasta que se restaure la libertad». El régimen de Maduro respondió con el manual de siempre: llamamiento a la movilización, mensaje de resistencia y Fiscalía en marcha contra el opositor. El Parlamento Europeo reconoció a Guaidó, un gesto que Izquierda Unida calificó de «hipócrita» por sostener que se defienden los derechos humanos mientras se respalda el desconocimiento de un Gobierno.

El detalle que más se repitió en los análisis fue el contexto militar. Venezuela conserva las mayores reservas de petróleo del planeta —una condición señalada como motivo real del interés ajeno— y posee sistemas antiaéreos rusos, los S-300VM. Ese dato servía tanto a los que sostenían que un bombardeo directo era impensable como a los que avisaban de que todo estaba servido para una intervención. Los bandos llevaban semanas discutiendo exactamente lo mismo: si el ejército se partía o se mantenía leal.

Todas las opciones sobre la mesa: el pulso militar​

La diplomacia estadounidense usó una fórmula que, en la práctica, es un cajón de sastre: cualquier respuesta estaba sobre la mesa, incluida la naval. Las advertencias se dirigieron a los mandos militares, con mensajes tipo «hagan lo correcto». Del otro lado, el presidente de la Asamblea Nacional Constituyente, Diosdado Cabello, llamaba a la defensa del «régimen y de la Constitución» y avisaba de que EEUU «será capaz de entrar, pero no salir». El resultado de ese intercambio fue un clima de expectativa militar que nunca terminó de cuajar en invasión.

Hay quien sostiene que el componente armado venezolano necesita un componente político colaboracionista para actuar, y que ese andamiaje no se rompió en semanas. Otros replicaban que la ventaja militar convencional estadounidense era abrumadora —«en las primeras 12, toda su capacidad militar convencional es destruida», se llegó a escribir— y que la única duda razonable era cuándo, no si. Entre ambos extremos, un cálculo realista: los jerifaltes cambian de amo cuando les conviene, y sin líder claro lo buscan donde haga falta. La lealtad, en otras palabras, se mide en nóminas y no en banderas.

Un punto que nadie discutía: el cuerpo de generales. Se habló de más de 2.000 mandos, más que varios ejércitos combinados, un desastre de cadena de mando que hace difícil saber a quién obedecería el de abajo. Eso, para unos, era garantía de parálisis; para otros, excusa para la purga.

La ayuda humanitaria y el fracaso que dejó datos incómodos​

La confrontación por la ayuda humanitaria, a finales de febrero de 2019, se convirtió en la fecha de referencia. La oposición organizó con el apoyo de Richard Branson un concierto en Cúcuta, al otro lado de la frontera, para reclamar el paso de la ayuda humanitaria. Las cifras de asistencia se inflaron hasta que el propio Washington Post retiró el artículo, según se hizo notar en la conversación. Los convoyes no lograron cruzar y los puentes acabaron con heridos y con versiones incompatibles sobre quién había puesto el alambre de espino.

En paralelo, la Cámara de Comercio de Maracaibo cifró en al menos 460 los comercios saqueados durante los disturbios posteriores al apagón. La derecha económica de la ciudad contaba sus pérdidas. La vicepresidenta Delcy Rodríguez presumía, en cambio, de que los camiones con medicinas no entraban. Las dos sonrisas —la del saqueo y la del bloqueo— definieron el tono.

Hasta aquí los datos duros del pulso. Lo que sigue es la parte que no se cierra con una efeméride.

¿Por qué el ejército venezolano no se partió?​

La pregunta flotó durante todo el periodo sin respuesta definitiva. La lectura oficial insiste en que las Fuerzas Armadas siguieron ancladas al Gobierno. La sociología del caso apunta a otra cosa: cuando la cúpula gestiona la distribución de divisas, importaciones y licencias, la lealtad tiene más que ver con el control de la caja que con la doctrina. Un análisis lo resumía así: los militares están con el régimen porque lo han gestionado y se ha repartido entre ellos.

Frente a ello, el argumento opuesto subrayaba lo mismo pero en clave de oportunidad: si el régimen se cae, la razón de ser de esa lealtad desaparece y el personal busca amo nuevo. Los desfiles de tanquetas y los grupos de élite —FAES, DGCIM, SEBIN— funcionan contra una población civil desarmada, no contra un ejército extranjero. Esa asimetría, que se repitió con insistencia, es la que explicaría por qué no hubo ni transición limpia ni choque abierto.
Tres días sin luz y agua racionada en Maracaibo: «Rusia ha entregado a Venezuela dos grupos de misiles S-300VM» — un forero de burbuja.info

El apagón de marzo: cuando la red dejó de ser un misterio​

En marzo de 2019 el sistema eléctrico se vino abajo y con él el relato. Tres días sin luz en buena parte del país, agua racionada en Maracaibo, hospitales con plantas eléctricas y colas imposibles. Un forista que se presentó como ingeniero eléctrico con 50 años de experiencia dejó una explicación: una caída generalizada por fallo de generación no presenta esa topología de red. La conclusión quedaba en el aire, pero el diagnóstico técnico apuntaba al control del software y a sobrecargas en una red interconectada.

El régimen acusó a Guaidó de sabotaje eléctrico y la Fiscalía abrió investigación. Guaidó, mientras tanto, había escrito que la luz llegaría con el cese de la usurpación. Ninguna de esas dos frases prueba nada; juntas ilustran por qué el país dejó de ser legible. Los apagones de finales de marzo se repitieron, y el detalle que muchos guardaron fue otro: el reconocimiento implícito de que la red resistía peor que el Gobierno.

Cómo se rompe un país sin romperse del todo​

Un patrón se repite en la evolución de este asunto: cada asedio que debía tumbar al Ejecutivo lo dejó más enrocado y, de paso, más aislado. El reconocimiento internacional de Guaidó no se tradujo en control territorial. La ayuda humanitaria de febrero no forzó la apertura de la frontera. La presión financiera no detuvo la maquinaria. Y el apagón, que parecía el desencadenante definitivo, terminó siendo una prueba más de que el escenario estaba en disputa.

Los datos que corren por ahí —y que no están convalidados por ningún tribunal— hablan de decenas de miles de millones movidos por testaferros en bancos suizos. Se citó una cifra concreta: 5.600 millones de dólares vinculados a Raúl Gorrín, presidente de Globovisión, supuestamente canalizados a través de cuentas en Zúrich y Ginebra entre 2011 y 2013, según publicaciones citadas y contabilizadas fuera de Venezuela. La cautela es obligada: son acusaciones periodísticas, no sentencias firmes.

En el otro platillo de la balanza se ponían los falsos positivos colombianos, con un 98,5% de impunidad según el relator de la ONU Philip Alston en 2010, y los 126 líderes sociales asesinados en Colombia en 2018 según organismos de derechos humanos. La comparación no la hacía un bando solo. Formaba parte del argumentario de quienes sostenían que el reproche moral se aplica con criterio selectivo.

El frente exterior: quién hace y quién mira​

Rusia dejó claro que interpretaría una intervención militar como acto de agresión, y anunció apoyo al «camino de desarrollo elegido» por Venezuela. Bielorrusia apareció en la ecuación: su presidente, Alexander Lukashenko, afirmó haber elaborado planes de defensa y ayudado a reorganizar el ejército venezolano.

La UE activó un Grupo de Contacto que generó alarma entre los partidarios de Guaidó. No es casualidad: cualquier mecanismo que obligue a negociar con el Gobierno de Maduro rebaja el relato de la transición inminente. La intervención humanitaria, o el concierto de Cúcuta, o la ayuda alimentaria por la frontera, funcionan mejor como símbolo que como operación logística. Cuando el símbolo se convierte en plan de entrada, aparecen las grietas.

Dónde quedó el asunto​

Cada ciclo de esta historia —la autoproclamación, el concierto de Cúcuta, el apagón de marzo— dejó la misma sensación: la tensión se mantenía sin resolverse. El Gobierno no cayó. Guaidó no gobernó. El ejército no se partió. La ayuda no entró. La intervención no llegó. Lo único que se movió con claridad fue el mapa diplomático, que se reordenó casi por completo en unos meses y volvió a reordenarse cada vez que el pulso se reavivaba.

Queda una lectura incómoda para casi todos los bandos: los que anunciaron el derrumbe del régimen se quedaron esperando, y los que prometieron que la presión iba a erosionarlo sin violencia tampoco vieron el resultado. El terreno donde acabó aquel enero es el mismo donde empezó: en un país con la mayor reserva de crudo del planeta, cuya población aguanta apagones de tres días y cuya política exterior decide, a menudo, en Washington, Moscú y Pekín antes que en Caracas.

¿Cuántos meses más de este pulso se pueden sostener sin que ninguno de los dos lados tenga que jugar la carta que, hasta ahora, no se ha atrevido a jugar?
💬 LO QUE DICEN LOS FOREROS
«Rusia ha entregado a Venezuela dos grupos de misiles S-300VM»
— pocholito · armamento antiaéreo ruso
«Los militares están con el regimen, han saqueado el pais.»
— Decipher · lealtad de las fuerzas armadas
«Con el gobierno en quiebra, sin un duro para sus funcionarios y de vacaciones obligatorias con la excusa del muro, el imperio se agarra a la última esperanza que le queda»
— pifiado · tesis del saqueo imperial
«Cada día que pasa, la posición de Maduro es más fuerte mientras que a Guaidó ya le empiezan a crecer los enanos.»
— arriondas · desgaste del bando opositor
«Una caída generalizada de la red como consecuencia de un fallo de generación, no presenta la topología que se observa en el suceso acaecido en Venezuela»
— kilovatio · diagnóstico técnico del apagón
«Venezuela era un país relativamente próspero y está hecho bosta por 20 años de socialismo»
— Treefrog · balance económico del chavismo
«Según la Cámara de Comercio de Maracaibo, se han saqueado al menos 460 comercios»
— eljusticiero · saqueos durante el apagón
📊 OPINIONES
Peso aproximado de cada postura en el debate. No es una encuesta.
Intervención exterior necesaria y legítima35%
Golpe imperialista disfrazado de ayuda40%
El pulso se enquista sin solución25%
📌 DATOS
23 de enero de 2019: Guaidó se autoproclama presidente interino y Trump lo reconoce
Al menos 460 comercios saqueados en Maracaibo según la Cámara de Comercio
5.600 millones de dólares supuestamente movidos en Suiza por un testaferro, según publicaciones citadas
126 líderes sociales asesinados en Colombia en 2018 de 321 en el mundo
98,5% de impunidad en ejecuciones extrajudiciales en Colombia según el relator de la ONU en 2010
📅 EVOLUCIÓN
Enero 2019 Guaidó se autoproclama presidente interino y EEUU reconoce; la Fiscalía abre investigación contra él y el ejército dispara al aire en Caracas
Enero 2019 El Parlamento Europeo reconoce a Guaidó y la UE activa un Grupo de Contacto que inquieta a sus partidarios
Febrero 2019 Concierto de Cúcuta con respaldo de Richard Branson; los convoyes de ayuda no cruzan y se cuestionan las cifras de asistencia
Marzo 2019 Apagón generalizado de tres días; el Gobierno acusa a Guaidó de sabotaje eléctrico y la Fiscalía lo investiga
Marzo 2019 Saqueos en Maracaibo durante los cortes eléctricos: al menos 460 comercios afectados, según la patronal local
🔗 FUENTES
El Confidencial ↗
Documentos bancarios suizos sobre supuesto testaferro chavista
Washington Post ↗
Retirada de cifras del concierto de Cúcuta
RT ↗
Suministro de misiles S-300VM a Venezuela
Agence France-Presse ↗
Declaraciones sobre militares rusos y la Constitución venezolana
▶ VÍDEOS
💬 POR QUÉ PARTICIPAR
✓El desglose técnico del apagón eléctrico: por qué la topología de red descarta el fallo de generación simple y apunta a control de software y cargas distribuidas
✓La secuencia completa de la autoproclamación con los mensajes oficiales de Pence y las reacciones de la ANC y Diosdado Cabello
✓El argumentario militar mano a mano entre quienes sostienen que el ejército se parte y quienes ven 2.000 generales como garantía de parálisis
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