Segovia, entre el lujo universitario y el precio de la vivienda disparado
Ignacio, chileno de 21 años, estudia Administración de Empresas en el Instituto de Empresa de Segovia. Baja al viejo convento de Santa Cruz la Real, del siglo XIII, que ahora es aula. Paga cinco euros por una fiesta en la Cueva del Champiñón. Pero su presencia, junto a otros 1.599 estudiantes de 95 nacionalidades, está convirtiendo Segovia en un decorado para ricos, según el análisis de un reciente reportaje de El Mundo.
El malestar vecinal no es nuevo, pero se intensifica. Mientras los campus se llenan de jóvenes con poder adquisitivo internacional, el precio del alquiler en la ciudad histórica se dispara. Los que viven de alquiler ven cómo los pisos se reconvierten en residencias para alumnos de pago. La comparación con Ávila, ciudad sin IE ni AVE, es inevitable: allí la vida es más asequible, aunque falta el glamour universitario. Algunos residentes hablan de “oleada turística” y de un mercado que ya no es para ellos.
El efecto IE: ¿pogre o expulsión?
El IE, con su clientela internacional, ha convertido Segovia en un campus de lujo. Pero el beneficio económico se concentra en propietarios y negocios selectos. Para el segoviano medio, la vivienda se encarece sin que su salario suba al mismo ritmo. Quien defiende la llegada de estudiantes ricos señala el consumo local; quien critica, ve un proceso de gentrificación que vacía la ciudad de sus habitantes tradicionales. La discusión se polariza entre los que creen que la universidad es un motor y los que la ven como un sustancia ilegal de Troya inmobiliario.
¿Y Ávila?
No tener IE ni AVE puede ser una ventaja. Según el análisis, Ávila, con perfil demográfico similar, ofrece una calidad de vida más estable y precios más bajos. Sin el imán universitario, la especulación no ha llegado al mismo nivel. La paradoja es que la ciudad que apuesta por la educación internacional gana en imagen pero pierde en asequibilidad.
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