¿Ves estos tatuajes? No, no llames a la policía si eres de los que desconfían
La policía ha lanzado un llamamiento para localizar a un individuo cuyos tatuajes, visibles en la playa, lo hacen reconocible. La petición, sin embargo, se ha topado con el escepticismo ciudadano. En las redes y foros, la ironía domina: "Se ha podido cambiar el pelo y ponerse gafas, ¿pero no taparse los tatuajes con otros más grandes?", se pregunta un usuario. Otros directamente se niegan a colaborar: "No es mi puto trabajo" o "Yo no soy colaboracionista de la bofia".
Un llamamiento que no convence
La petición oficial no es nueva. Ya durante la pandemia, operativos como el helicóptero en la playa generaron polémica. Ahora, el rastro de un supuesto delincuente con tatuajes singulares ha reavivado el debate sobre la eficacia policial. Mientras unos argumentan que si los agentes no pueden identificarlo con sus medios, "la mejor policía del mundo mundial" flaquea, otros ven en la colaboración una obligación cívica. Pero el tono general es de distancia: "Todos los días veo a cientos de tíos que podrían ser ese", dice un bañista.
La paradoja del tatuaje
Lo curioso del caso es que, según la descripción, el sospechoso luce tatuajes muy específicos que podrían delatarlo, pero que a la vez son difíciles de ocultar. ¿Por qué no se los cubrió? Algunos comentarios apuntan a que quizás es un señuelo, o que el fugitivo se siente tan seguro que ni se molesta. La cuestión de fondo es la desconfianza hacia un sistema que pide ayuda ciudadana cuando fallan los propios recursos.
Una llamada al pasado
Entre los comentarios también asoma la referencia a "Free Zouham", un caso anterior que muchos interpretan como un ejemplo de la ineficacia policial. La sombra de la pandemia planea: "Que saquen el helicóptero, como hicieron en plandemia para detener ilegalmente a un ciudadano honrado", recuerda otro usuario. No hay consenso, solo una certeza: la próxima vez que veas a un tatuado en la toalla de al lado, pensarás dos veces antes de marcar el 091.