Simón Pérez sigue con sus directos y hoy todo gira en torno a una sola misión: conseguir 15€ por su curso de inversión. Lo demás le da igual. Entre fallos de cámara, problemas de audio y su reto de pintarse la cara, aparece con el rostro más moreno y oscuro que nunca. Habla con sus diplomáticos, cuenta anécdotas afectadas de su familia y asegura que ha reducido su consumo en todo, que está mejor que nunca y que ahora duerme muchísimo. Para él, la solución definitiva a todos sus problemas es salir de Vilanova i la Geltrú.