La YakB-12.7 rusa que no quiso ser terrestre
Un vídeo que corre como la pólvora muestra el momento exacto en que un grupo de fuego móvil del ejército ruso pierde el control de una ametralladora rotativa YakB-12.7 durante unas maniobras. La escena es tan espectacular como previsible: un arma diseñada para colgar de un helicóptero Mi-24, con un retroceso angular brutal, montada sin más sobre una plataforma terrestre. El resultado es que el operador sale disparado hacia atrás mientras el arma describe un arco incontrolado.
La YakB-12.7 es un cañón rotativo de cuatro cañones calibre 12,7 mm, desarrollado específicamente para la aviación. Su función original es barrer objetivos desde el aire, donde el propio helicóptero absorbe parte del retroceso. Al adaptarla a un vehículo terrestre sin los anclajes adecuados, el par de retroceso supera cualquier intento de control manual. No es un fallo de diseño: es un error de concepto.
Ironías del oficio: mientras el recluta intentaba dominar la bestia, el instructor —según la voz en off— le advirtió que fuera "con tacto". El resultado fue justo el contrario. El vídeo se ha vuelto viral en canales militares, y los comentarios no ahorran sarcasmo: "Deberían pedir asesoramiento a FPS Russia", bromea un aficionado, en referencia al conocido canal de pruebas de armas.
No es la primera vez que se intenta usar armamento de aeronaves en tierra con resultados cómicos o trágicos. El caso de la YakB-12.7 ilustra que la física no perdona: un retroceso angular de varios cientos de newtons no se sujeta con bíceps, por muy entrenado que esté el operador. La lección, por obvia, no deja de ser épica en vídeo.