Tomás Gómez vaticina el fin del PSOE: ¿exageración o diagnóstico certero?
La advertencia del exsecretario general del PSOE en Madrid, Tomás Gómez, ha reabierto el debate sobre el futuro del partido. En una entrevista, sostiene que el PSOE corre el riesgo de desaparecer porque Pedro Sánchez se ha quedado sin coartada. No es la primera vez que se escucha un pronóstico tan rotundo, pero la reflexión llega desde dentro y con un contexto de desgaste institucional que invita a tomarla en serio.
El argumento del 'suelo electoral'
Frente a la tesis de la desaparición, hay quien recuerda un dato tozudo: el PSOE mantiene un piso de entre 5 y 6 millones de votantes fieles que, pase lo que pase, no se mueven. Ese colchón, forjado en décadas de identidad de partido, haría inviable una extinción completa. La corrupción, los escándalos y las crisis internas no han logrado reducir ese núcleo duro por debajo de esas cifras en ninguna cita electoral.
La brecha entre alarmismo y confianza
Pero el relato de Gómez no es aislado. En el análisis político callejero, la percepción de que el PSOE ha perdido su norte ideológico se combina con la sensación de que el liderazgo de Sánchez se sostiene sobre un equilibrio precario. "Se ha quedado sin coartada", viene a decir el exdirigente: sin la excusa del adversario —el PP de Rajoy, luego la crispación— para justificar sus propias contradicciones. El contraste entre los que minimizan la alerta y los que la consideran una profecía autorrealizada es total.
El dato que descoloca
Y sin embargo, la historia reciente muestra que los partidos establecidos son mucho más resistentes de lo que parece. Esa base de 5-6 millones de votantes fijos —una cifra que ningún otro partido puede igualar en España— sigue siendo el principal escudo del PSOE. ¿Basta para garantizar su supervivencia? Gómez piensa que no. El tiempo dirá si es el último que avisa o el primero en acertar.
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