Regalar una casa a un hijo: el impuesto que nadie espera
¿Tus padres te regalan una vivienda y Hacienda llama a la puerta? Pues sí. Aunque no entre un solo euro en efectivo, la donación de un inmueble está sujeta al Impuesto de Sucesiones y Donaciones (ISD), y el coste puede ser millonario si no se planifica. El debate no es nuevo, pero sigue suscitando perplejidad: ¿por qué pagar impuestos por un bien que ya ha tributado cuando se compró?
El ISD: un impuesto sobre «dineros ficticios»
El ISD grava las transmisiones gratuitas, ya sea por herencia o donación. En el caso de una donación, el donante no paga IRPF por la plusvalía (salvo excepciones), pero el receptor sí debe liquidar el impuesto autonómico. Un ejemplo recurrente: un piso adquirido por 90.000€ que hoy vale 150.000€. Sobre esos 60.000€ de incremento latente —nunca realizados—, el hijo tendrá que pagar al fisco. Como apunta algún análisis, la discusión no es nueva: «Impuestos sobre dineros ficticios son la especialidad de Hacienda».
Comunidades autónomas: de lo simbólico a lo confiscatorio
La clave está en el territorio. Mientras en comunidades como Madrid o Andalucía las bonificaciones reducen el ISD a tasas casi simbólicas, en otras el type efectivo puede superar el 30%. No es lo mismo heredar en una autonomía que en otra. Y cuidado con las donaciones en vida: si los padres se reservan el usufructo o la vivienda está ocupada por inquilinos —incluso okupas—, Hacienda sigue reclamando el 2% del valor catastral como ingreso imputado, según recoge la normativa.
Un detalle que pocos conocen: el «colacion» entre herederos
Hay una trampa adicional: si los padres regalan en vida a un hijo y luego fallecen, ese bien puede traerse a la herencia a colación, es decir, computarse como anticipo de herencia. Esto obliga a los demás herederos a compensar, y el lío fiscal no termina. Quien recibe la donación, además, puede tener que enfrentar plusvalías municipales si la vivienda se vende después.
La lógica del impuesto se sostiene sobre la capacidad económica del donatario, pero la realidad es que muchas familias se topan con una factura que no esperaban. Y mientras unas autonomías lo han reducido a la mínima expresión, otras lo mantienen como un ingreso relevante. La lección: si tus padres van a regalarte una casa, que consulten antes a un buen asesor. O, como se dice en el hilo, «llorar menos y pensar con datos».