Comandante del Ejército acusa a Open Arms de «contactar con mafias» para traer inmigrantes
El pasado 28 de agosto, en el programa de Telemadrid 'El Análisis del Diario de la Noche', la comandante del Ejército de Tierra Inmaculada Antúnez Olivas lanzó una acusación directa contra la ONG Open Arms: según ella, la organización contactaría «vía satélite con los jefes de las mafias que traficaban con irregulares» para facilitar su entrada en Europa. La declaración llega un día después de que Santiago Abascal reclamara confiscar y hundir el barco de la ONG, al que calificó de «negrero».
Antúnez, comandante de intendencia, doctora en derechos humanos y experta en financiación yihadista, es una de las voces más respetadas en su campo. El programa planteaba si entre los inmigrantes que llegan en cayuco desde Argelia se cuelan criminales. La respuesta de la comandante fue una acusación de connivencia directa con redes de trata.
Las reacciones no se hicieron esperar. Por un lado, quienes ven en sus palabras una denuncia necesaria sobre un negocio millonario: el tráfico de personas. Apuntan a que Open Arms recoge migrantes a pocos kilómetros de la costa libia y los traslada a España, más de 1.000 kilómetros, lo que para algunos es tráfico encubierto. Por otro lado, hay quien señala que el verdadero problema es la permisividad estatal y que la comandante debería investigar el papel del CNI o de gobiernos anteriores, no solo a la ONG. Se recuerda el caso de Helena Maleno, activista investigada por colaborar con mafias.
Lo que aquí se debate es mucho más que una acusación aislada: es la tensión entre el relato de la solidaridad y el de la seguridad, con las mafias de por medio. La comandante ha puesto el foco sobre una ONG que se financia con fondos públicos y donaciones, y que para algunos es un «chiringuito». Otros piden pruebas y recuerdan que investigaciones anteriores ya señalaron patrones de navegación sospechosos. Mientras, Open Arms sigue rescatando, y el debate sobre si son ángeles o cómplices sigue abierto.
La ironía es que quienes denuncian a las mafias suelen ser los primeros en cerrar los puertos. Y quienes rescatan, los primeros en ser acusados de colaborar con ellas. En esto, como en todo, cada cual elige su relato.