Baterías en casa: pagar la luz a 0,05 € todo el día
Comprar baterías domésticas para cargarlas de noche y consumir de día ya no es cosa de ecologistas con tejado. Es aritmética de tarifa. Un usuario que acumula 10,8 kWh en ferrolitio asegura que paga la electricidad a 0,052 euros el kilovatio hora las 24 horas del día, sin placas solares, enchufando el sistema a la red en horario valle. Sus facturas, dice, no pasan de 18 euros al mes con unos 400 kWh de consumo. Antes pagaba entre 60 y 100.
La cuenta que hace es simple: si el precio medio del pool estaba en 0,133 €/kWh y él paga 0,05, el ahorro mensual ronda los 30 euros. Con un desembolso de 5.300 euros por el conjunto —una EcoFlow DELTA Pro con dos baterías accesorias, una de ellas registrada como SAI para desgravar el IVA—, la amortización se estira entre diez y veinte años según a quién se le pregunte.
El problema es que nadie ha visto una de esas baterías morir de vieja. Y ahí empieza la pelea.
Cuánto duran de verdad las baterías LiFePO4
El fabricante promete 20 años. El comprador, que admite no tener ni idea, le concede entre un 50% y un 70% de credibilidad y calcula que le durarán diez o doce. Con diez le vale: recupera la inversión y se conforma. La tecnología de ferrolitio, dice, es más segura que las de ion-litio tradicionales, con menos densidad energética pero más robusta.
La discrepancia no es menor. Un cálculo que circula en la discusión sostiene que las baterías actuales aguantan un mínimo de 20 años y rinden un 200% de la inversión; con descargas que no pasen del 30% y cargas que no superen el 95%, la cifra sube al 300%. La respuesta es escéptica: cada X años hay que cambiarlas porque se degradan, y no son baratas.
Hay un dato que sí está medido. Las pérdidas de carga en un equipo con pocos meses de vida y carga lenta por debajo de 1.000 Wh no superan el 1%. Si se carga por encima de 2.000 Wh, las pérdidas trepan hasta el 7% o el 10%. La lógica dice que con los años empeorará, pero eso nadie lo ha comprobado todavía.
El coste real: 5.300 euros frente a 1.200
Aquí llega el golpe. Un cálculo alternativo desmonta el precio del equipo compacto: baterías modulares LiFePO4 a 100 euros por kWh, un inversor cargador de 3 kW por 300 euros y paneles a 200 euros por kW dan una instalación de 5 kWh por unos 1.200 euros. El mismo paquete en formato «enchufar y listo» cuesta 5.300. La diferencia, según esta corriente, es lo que se paga por no saber montarlo.
Los precios de las celdas han caído por debajo de 60 euros por kWh en algunos mercados, y una célula de 280 Ah ronda los 1.000 W. Con esos números, el argumento de que las baterías son caras se sostiene cada vez menos. Lo que sigue siendo caro es el envoltorio.
La nevera, el congelador y el pico de arranque
El uso realista no es alimentar la casa entera. Es aguantar lo imprescindible. Una nevera no-frost consume cerca de 1,4 kWh diarios, más que una sin no-frost, y su pico de arranque supera ligeramente los 1.000 W. Para no castigar la vida útil de la batería conviene dimensionarla al doble: 2,8 kWh solo para la nevera.
El consejo que se repite es comprar un medidor de consumo de unos 7 a 10 euros y dejar una semana midiendo antes de decidir nada. La experiencia de quien empezó queriendo respaldar dos arcones congeladores y dos neveras y acabó con un sistema mayor es la mejor advertencia: la compra crece sola.
Reutilizar baterías de coche eléctrico
Una batería que ya no da la potencia pico para subir una cuesta con un coche sirve de sobra para una casa, que no tiene esos picos. La idea se está aplicando con inversores Deye o Ingeteam para configuraciones de 12S o voltajes mayores, aunque algunas baterías requieren ingeniería inversa. El obstáculo no es técnico.
El apagón como prueba de fuego
Cuando se fue la luz, los routers conectados a un enchufe dejaron de funcionar aunque la fibra siguiera viva. Los SAI mantuvieron los equipos. Una batería doméstica hizo lo mismo con el congelador donde se guardaba la matanza. Ese es el otro negocio de estos equipos: no el ahorro, la continuidad.
Cargar el portátil: USB-C sí, pero con matices
Los generadores solares modernos llevan salidas USB-C de 20 V y hasta 5 A que cargan portátiles sin transformador, siempre que el equipo tenga entrada de potencia USB-C y el voltaje coincida. El portátil regula los amperios que pide. No vale cualquier USB: solo el de entrada de corriente.
Lo que aún no se sabe
Nadie ha tenido una batería doméstica veinte años funcionando a ciclos diarios. Los cálculos son teóricos y los prácticos no se conocerán hasta que pasen los años. La incógnita no es si la tecnología funciona, sino cuánto tarda en dejar de hacerlo y a qué precio se cambia.
Con estos diferenciales, cualquiera con tejado y tarifa punta debería estar montando baterías. La mayoría sigue pagando el recibo. La brecha entre el cálculo y la decisión no la cierra ningún número.