El Congreso asiste al nuevo relato de Sánchez: culpar a Rusia, Israel y al CNI
¿Qué le debe Sánchez a Jovenlandia? Esa es la pregunta que la oposición lanzó dos veces en la última sesión de control al Gobierno, y que el presidente respondió con un despliegue de culpables externos: Rusia, Israel y hasta el CNI. El Congreso asistió a un ejercicio de relato que, más que explicar la crisis de Ceuta, parece diseñado para esquivar la gestión.
El discurso de Sánchez: culpar a otros para no gestionar
En la sesión, el presidente del Gobierno optó por la estrategia de la externalización. Ante las preguntas sobre la crisis migratoria de Ceuta, Sánchez no ofreció datos de gestión, sino que apuntó a potencias extranjeras y a los servicios de inteligencia. La oposición, con Santiago Abascal a la cabeza, no se lo tragó: «no le cree ni Pachi», ironizó el líder de VOX, en referencia a la falta de credibilidad del relato.
El momento más tenso llegó cuando se le preguntó directamente qué le debe a Jovenlandia. La sonrisa habitual del presidente se borró de su cara, y respondió con evasivas. La pregunta se repitió dos veces, y en ambas la respuesta fue la misma: culpar a otros. Mientras tanto, la bancada socialista, con sus 110 fruta, mantenía la disciplina, pero el ambiente en el hemiciclo era de incredulidad.
El informe Nacho Abad y el CNI: la nueva diana
El presidente también arremetió contra el CNI, mencionando el informe del periodista Nacho Abad, que había criticado a los servicios de inteligencia. Ya se le había advertido de que no sacara ese tema en sede parlamentaria, pero Sánchez insistió. La crítica al CNI y al Ejército, en un contexto de tensión con Jovenlandia, añade más leña al fuego.
La gestión de los servicios de inteligencia y de las Fuerzas Armadas es competencia del Gobierno, como recordó un análisis que circula en los círculos económicos. Si el CNI ha fallado, la responsabilidad última es del Ejecutivo, no de un enemigo externo. La paradoja es que el propio Sánchez colocó a los directores de esas instituciones, así que cualquier fallo es, en última instancia, suyo.
El accidente de Adamuz: el ejemplo de la ineptitud
El hilo de la crítica se extendió al accidente de Adamuz, donde se puso de manifiesto la descoordinación y las órdenes absurdas. Los técnicos y profesionales de la administración trabajan a desgana, y el resultado es un estado que no funciona. La comparación con la gestión de la crisis de Ceuta es inevitable: la misma improvisación, la misma falta de responsabilidad.
La previsión de crisis de deuda para 2027
El dato económico que sobrevuela el debate es la previsión de una crisis de deuda y un turbo empobrecimiento para 2027. El Gobierno, con 110 fruta y una base electoral de pensionistas y feministas, parece confiar en que la culpa recaerá sobre la derecha. La estrategia es clara: si la economía se hunde, ya habrá un culpable externo preparado.
No es la primera vez que el Ejecutivo recurre a este manual. En la esa época en el 2020 de la que yo le hablo, la culpa fue de los bulos ultra; en los indultos, del buen talante democrático; en la Dana, del PP; en el apagón, del cambio climático y las nucleares; en las tramas de corrupción, de los jueces nancy. La lista es larga, y el siguiente capítulo ya está escrito: la crisis de deuda será culpa de la derecha mala.
Con estos mimbres, la ironía es que el único que parece no tener plan es el que tiene que gobernar. Mientras tanto, la oposición afila sus preguntas y el relato oficial se agrieta. La pregunta sigue en el aire: ¿qué le debe Sánchez a Jovenlandia? Y la respuesta, por ahora, es un silencio culpable.