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Quisiera saber la rentabilidad real de esta inversion, la plantacion de pino, el tiempo de espera hasta talar y vender.
Cuanto se paga por pino, si la compra de un terreno rural para plantar pino y talar en unos años es rentable.
Gracias
Rentable es, siempre que no te importe esperar entre 25 y 40 años dependiendo de la calidad de estación. Un saludo.Quisiera saber la rentabilidad real de esta inversion, la plantacion de pino, el tiempo de espera hasta talar y vender.
Cuanto se paga por pino, si la compra de un terreno rural para plantar pino y talar en unos años es rentable.
Gracias
Rentable es, siempre que no te importe esperar entre 25 y 40 años dependiendo de la calidad de estación. Un saludo.
Solo se me ocurre una inversion mejor, invertir en sellos.
un negocio cojinudo, sin duda (sobre todo para el que te vende el terreno).
como te han dicho, es de laaaaaaaaaargo, junto a los sellos y las cintas de vhs uno de los mejores negocios que conozco.
también está lo de las máquinas de escribir y los busca-s (te los quitan de las manos)
Si no eres el duño del terreno olvidate, no es rentable, nunca sacarás suficiente como con la madera como para amortizar el coste de adquisición del suelo. Mejor monta un club del amor o un edificio de aprtamentos por horas.
Tu eres simple o te lo haces?
Otro listillo...
A VER MAJETE, EXPLÍCAME CÓMO ES QUE GRANDES FONDOS DE INVERSIÓN PARTICIPAN EN EXPLOTACIONES FORESTALES?? Y SACANDO 15% ANUAL DE MEDIA DURANTE 20 AÑOS!
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¿¿Como es que bancazos como UBS tienen su división forestal??
¿¿Cómo es que hay analistas trabajando en el sector desde los años 60??
Echale un vistacillo a esto, y deja de decir INSENSATECES:
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Las madereras asociadas a esos fondos no plantan y cuidan los bosques, compran terrenos de selva por cuatro duros a los jefezuelos del 3er mundo y arrasan con todo lo comercialmente viable, en muchos casos bosques vírgenes que tardarán 300 años en volver a su estado original. Lo que hacen es pura explotación de los recursos naturales.
INVERSIONES FORESTALES
Alternativas de ahorro para tiempos difíciles
Es tiempo de crisis. La bolsa no levanta cabeza, buena parte de los bonos que creíamos seguros resultan ser "bonos cochambre" de alto riesgo y los títulos hipotecarios subprime afloran en todo tipo de productos financieros. Algunos bancos anglosajones ya han sido intervenidos para salvarlos de la quiebra, y no pocos analistas apuntan a que en breve podría suceder lo propio en España, dada su excesiva exposición al ladrillo. La guinda de la tarta es una galopante inflación que erosiona el poder adquisitivo del dinero día a día.
Esta perspectiva tan negativa nos lleva a plantear una pregunta: ¿qué hacemos con nuestros ahorros? Quince años de bonanza en nuestro país han borrado de nuestras memorias lo que es una crisis, y hace apenas unos meses párrafos como el anterior habrían sido tildados de catastrofistas.
Sin embargo, los mercados financieros internacionales conocen bien este tipo de situaciones, que se producen de forma cíclica. Y saben qué medidas tomar para capear el temporal.
Uno de sus recursos favoritos son las commodities -materias primas-, ya que suelen subir de precio de forma paralela a la inflación, sirviendo por tanto como refugio de valor. La inversión en commodities puede limitarse a la mera posesión de dicha materia prima para no perder poder adquisitivo (caso del oro y otros metales nobles), o bien puede obtenerse una rentabilidad participando en el mercado de futuros (petróleo, productos agrícolas y forestales).
Más allá de lo meramente coyuntural, los grandes inversores añaden a su cartera determinados activos que les permiten participar del mercado de commodities a largo plazo, y sin tener que dedicarle tanta atención. La fórmula consiste en poseer las minas, los pozos petrolíferos o las explotaciones agrícolas que suministran estos bienes.
Junto al auge de los mercados de commodities, ha cobrado especial relevancia el sector de las inversiones forestales. Las grandes fortunas del mundo, y numerosos fondos de inversión y de pensiones, poseen ya millones de hectáreas de bosque en todo el globo.
Los resultados no son para menos: desde el principio de la serie histórica en 1987 hasta 2003, la rentabilidad media del índice NCREIF Timberland ha sido del 15,67% anual. Todo ello con una desviación estándar -medida de riesgo- de apenas el 13,2% .
La creciente demanda de estas inversiones por parte de los mercados de capitales ha tenido como consecuencia la aparición de empresas gestoras especializadas en explotaciones forestales -Timberland Investment Management Organizations (TIMOs o TIMCOs)- o sociedades de inversión que poseen grandes extensiones de bosque -Timberland Real Estate Investment Trusts (REITs o TREITs)-.
Las principales empresas gestoras de inversiones forestales institucionales –TIMOs- son la Hancock Timber Resource Group y The Campbell Group, con 9.000 y 4.000 millones de dólares en activos gestionados, respectivamente. En cuanto a las sociedades de inversión forestal –REITs-, domina Plum Creek Timber, con casi 4.000 millones de dólares en bosques. Les siguen de muy lejos Rayonier y Potlatch, que apenas suman 2.000 millones .
Funcionamiento de las inversiones forestales
Cualquier persona familiarizada con los bosques y su gestión conoce sobradamente el carácter eminentemente multifuncional de los mismos. Esto también tiene su reflejo en el origen de la rentabilidad de las inversiones forestales.
En las explotaciones madereras, el componente principal suele ser el crecimiento biológico de los árboles (normalmente entre el 4 y el 6% anual), junto al incremento del precio de la madera a largo plazo (1-2% por encima de la inflación) .
El gran peso del crecimiento biológico en la rentabilidad –relativamente estable año tras año- es la característica esencial de las inversiones forestales, ya que no guarda correlación con ningún tipo de activo financiero. Esto la hace especialmente atractiva para diversificar la cartera y es la causa del bajo riesgo.
Un potencial manejo activo permite obtener hasta un 4% adicional. Este manejo activo radica principalmente en comprar terrenos baratos, no vender madera cuando su precio es bajo (“store the value on the stump”, “mantener el valor en pie”), modificar los tratamientos selvícolas según la evolución del mercado, o destinar parte del terreno a desarrollos residenciales y agrícolas (“HBU, higher and better uses”). Evidentemente, todo esto exige una gran flexibilidad en los planes de gestión forestal, y un minucioso seguimiento de los precios y las calidades más demandadas.
Este tercer concepto -el del manejo activo-, es el que diferencia más claramente las explotaciones forestales para inversión de las que sirven como reserva estratégica industrial. Mientras que las unas tienen el único objetivo de dar rentabilidad al inversor, las otras también deben velar por la seguridad de suministro para una planta procesadora en concreto -y puede que desprecien las fuentes de ingresos adicionales-.
Finalmente, hay que añadir unos ingresos extra de carácter muy diverso, como pueden ser derechos de caza y pesca, recolección de setas, apicultura, usos recreativos, etc. Este concepto suele ascender a un 1% anual, aunque puede ser muy superior según el emplazamiento y especies utilizadas.
Modalidades de inversión
La fórmula utilizada para invertir en bosques varía fuertemente en función de las preferencias de cada inversor. Teniendo en cuenta que el plazo de maduración de una inversión forestal puede ser de varias décadas -el turno de corta-, la cuestión de la liquidez se convierte en una de las más importantes.
Más arriba ya se indicaron dos vehículos de inversión diferentes. Mientras que las TIMOs gestionan bosques propiedad de un inversor institucional, las REITs son sociedades de inversión que gestionan sus propios bosques y reflejan los resultados en el valor de sus acciones.
Estas dos modalidades tienen importantes implicaciones en la cuestión de la liquidez: un inversor institucional tendría serios problemas si tuviera que vender un bosque entero -proceso que puede durar años-. Sin embargo, gracias a las REITs un inversor puede comprar o vender las acciones con cierta celeridad, con la ventaja adicional de no trastocar los planes generales de la empresa.
Asimismo, gracias a las REITs la inversión es más asequible al pequeño inversor, si bien debe contar con una volatilidad sensiblemente superior en el valor de las acciones -más riesgo-, y con que las empresas pueden poseer una gran cantidad de activos no forestales –papeleras, aserraderos, etc.
A las dos modalidades dominantes antes citadas, cabe añadir una tercera: empresas que gestionan masas forestales ajenas, pero que son divididas en pequeñas subparcelas -o lotes de árboles-, propiedad de los inversores.
De esta manera, los pequeños propietarios tienen acceso directo a la propiedad de los árboles –y únicamente árboles-, sin someterse a los vaivenes de las acciones. La cuestión de la liquidez queda parcialmente resuelta, al tratarse de un simple traspaso de contrato agro-forestal, acortándose el trámite a escasos meses, o incluso semanas. Los resultados de la inversión son en gran medida colectivos, ya que la compra de la madera se realiza al por mayor.
Estrategias de inversión
La gran diversidad de bosques existentes hace que, evidentemente, cada uno muestre unos resultados económicos tremendamente diferentes. Los datos ofrecidos en las líneas anteriores son válidos para los bosques de los EE.UU. indexados por el NCREIF. Sin embargo, las posibilidades se disparan si se contemplan las nuevas estrategias de inversión y los mercados globales.
Tradicionalmente, existen tres campos de elección a la hora de establecer una estrategia de inversión forestal: el emplazamiento, la especie y la clase de edad.
La última de ellas probablemente sea la primera que un potencial inversor se plantea. ¿Debe establecer una nueva plantación, o por el contrario le conviene comprar un bosque maduro? La respuesta, evidentemente, depende del tipo de inversor… y se trata de una elección no excluyente para grandes fortunas.
Adquirir un bosque maduro, si bien suele suponer un desembolso monetario muy superior, genera flujos de caja casi inmediatos. Por contra, una plantación basará su rentabilidad principalmente en la revalorización del activo. Más a nivel de gestión, en los bosques maduros se suele heredar al antiguo equipo de trabajo: un importante know how, pero también posibles malos hábitos y fallos de diseño difíciles de remediar.
En lo que respecta al emplazamiento, se distinguen claramente dos grupos de países. Los de climas templados –normalmente desarrollados y consumidores-, y los de climas tropicales –normalmente pobres y exportadores-.
Los mercados a los que se destina la producción se encuentra en el primer grupo, por lo que una explotación en países en vías de desarrollo deberá en todo momento tener garantizada la posibilidad de exportación –tanto legal como en infraestructura-. La mano de obra es barata, pero poco cualificada. La tierra también es barata, y normalmente muy productiva, sobre la que crecen especies muy apreciadas… pero que gozan de una mala imagen por los problemas de deforestación –lo que implica la necesidad de recurrir a la certificación-.
Una explotación en un país templado desarrollado suele tener la gran ventaja de contar con una seguridad jurídica muy alta –aspecto extremadamente importante para inversiones a largo plazo-, y la no menos valiosa facilidad de supervisión por parte del propietario. Los ingresos por manejo activo, especialmente por HBU y usos recreativos compatibles, son sensiblemente mayores que en países menos desarrollados.
Finalmente, la elección de la especie es el aspecto más determinante de cara al segmento de mercado al que uno se dirige. Las frondosas blandas tendrán como principal mercado la pasta de papel, las coníferas la madera de sierra para mueble y usos estructurales –expuestos a la construcción-, y las maderas nobles principalmente ebanistería y chapa.
Tanto las frondosas blandas como las coníferas tienen otros destinos para las maderas de menor calidad: la trituración para tableros conglomerados y la bioenergía. De forma casi marginal, también existe el mercado de postes y apeas, para troncos de escaso grosor.
Elaborar adecuadamente un perfil con las necesidades y preferencias de los inversores será la clave para decantarse por una u otra explotación, que ofrezca resultados satisfactorios. De allí la gran importancia de disponer de un equipo interdisciplinar con conocimientos suficientes de economía y de gestión forestal.
La inversión forestal en España
La inversión forestal se encuentra especialmente desarrollada en los EE.UU., ya que dicho país produce y consume alrededor del 25% de la madera del mundo, y la mayor parte de sus bosques son privados .
Por contra, en Europa la situación varía mucho de un país a otro, siendo los más avanzados al respecto los de habla inglesa o con larga tradición financiera. En España, el sector acaba de nacer, y está envuelto en una fuerte polémica.
De las modalidades de inversión anteriormente mencionadas, en España se ha optado generalmente por la tercera -propiedad de lotes o pequeñas superficies-, más por cuestiones legales que por las preferencias de los inversores.
La Ley 35/2003, de Instituciones de Inversión Colectiva, contempla la posibilidad de implementar fondos de inversión sobre activos no financieros, pero se centra exclusivamente en la inversión en bienes inmuebles urbanos para alquiler, precisando cualquier otra inversión no financiera de “disposiciones adicionales” aprobadas por el Ministerio de Economía o la CNMV . Queda así anulada -o más bien dificultada- la posibilidad de implantar una TIMO en España.
En cuanto a la implantación de un REIT, el Plan General Contable vigente hasta 2008 era poco favorable al respecto. De hecho, actualmente sólo existe una empresa de este tipo en España -EccoWood-, frente a la decena que comercializa lotes de árboles -Bosques Naturales, Maderas Nobles de la Sierra de Segura, etc.-
Este último grupo -el de la comercialización por lotes- carecía de una regulación específica hasta hace un año. Actualmente, se somete a la Ley 43/2007, que pretende aglutinar bajo una misma normativa la especulación con sellos u obras de arte, con un proceso productivo como es la obtención de madera de alta calidad.
Aunque por fin se haya dado un primer paso de cara a la protección de los pequeños inversores, el sector todavía está pendiente de una regulación propia, y de un amplio camino que recorrer. Muchas de las empresas de inversión forestal se crearon sin una experiencia previa, y sin duda han cometido numerosos errores de gestión.
Por contra, cabe decir que forman la punta de lanza de un sector en auge y con grandes posibilidades de desarrollo en los próximos años. En general tienen un fuerte sentido de la innovación, por lo que sin duda aportarán importantes nuevos conocimientos a la profesión, y pueden cosechar las mayores rentabilidades -aunque también riesgos mayores- para los inversores.
El tiempo dirá qué experiencias tienen éxito, y cuáles fracasaran. Pero se trata sin duda de un sector con mucho futuro, que ha venido para quedarse. Alta rentabilidad a riesgos moderadamente bajos –no correlacionados con la volatilidad tradicional-, combinados con un clarísimo beneficio social y ambiental, convierten a la inversión forestal en una alternativa ineludible para cualquier inversor, sea pequeño, mediano o grande.
Pictet lanza un fondo global en Madera
Según su co-gestor, plantar y conservar bosques es probablemente la forma más eficiente de combatir el cambio climático.
Pictet Funds, sociedad distribuidora de fondos del banco privado suizo Pictet & Cie, ha lanzado PF (LUX) Timber, nuevo fondo que complementa su gama de fondos temáticos y sectoriales globales, sin restricciones geográficas, como los que ya dispone en biotecnología, medicamentos genéricos, agua, primeras marcas, transición energética y comunicaciones digitales.
Se da la circunstancia de que la inversión en bosques de madera y productos derivados muestra rentabilidades atractivas a largo plazo, con escasa correlación con activos tradicionales y ventajas de diversificación para las carteras. Hay que tener en cuenta que la demanda de madera está relacionada con el crecimiento económico y demográfico y que muchos países no cuentan con suficientes recursos forestales. China, por ejemplo, triplicó sus importaciones de madera entre 1997 y 2005.
Sin embargo hasta ahora esta inversión se ha tenido que llevar a cabo mediante fondos de capital privado, que exigen a menudo una elevada inversión inicial con liquidez limitada.
En este sentido Pictet Funds (LUX) Timber contempla la inversión global en madera mediante 45 a 60 acciones de empresas cotizadas, propietarias y/o gestoras de bosques de madera y explotaciones forestales, manteniendo los beneficios tradicionales de esta clase de activos y ofreciendo la liquidez y comodidad de un fondo de inversión.
El equipo de gestión del nuevo fondo está formado por Gabriel Micheli, Christoph Butz y Philippe de Weck. Gabriel Micheli considera que “la madera es la quintaesencia de las inversiones a largo plazo. Su crecimiento biológico es constante y prosigue independientemente de las condiciones macroeconómicas, proporciona cobertura contra la inflación a largo plazo y puede facilitar una mayor diversificación a las carteras. Además cuenta con componentes medioambientales ya que como material de construcción vuelve a estar de moda por su eficiencia energética, versatilidad y capacidad de reciclado en comparación con el hormigón, ladrillos o acero. Además si los precios de las energías fósiles siguen subiendo aumenta la opción de la madera como futura fuente de energía neutral respecto a emisiones de CO2, siendo el candidato más probable para los biocombustibles de segunda generación, basados en lignocelulosa.”
Según Christoph Butz, co-gestor del fondo y experto en sostenibilidad de Pictet, “los bosques serán cada vez más valiosos, especialmente a medida que nos demos cuenta de lo eficaces que son para capturar y almacenar carbono. Actualmente casi el 20% de los gases de efecto invernadero está causado por la deforestación mundial y plantar y conservar bosques es probablemente la forma más eficiente de combatir el cambio climático.”
Por su parte para Renaud de Planta, socio del banco a cargo de fondos temáticos, añade: “El lanzamiento de nuestro fondo especializado en madera confirma la competencia de Pictet en fondos temáticos innovadores con ventaja sostenible. Con el advenimiento de la globalización los factores industriales mundiales se han impuesto a los geográficos. Eligiendo sectores con tendencias duraderas se puede superar las fiebres especulativas de corta duración. Esto es particularmente cierto en el caso de los bosques que, gestionados de forma sostenible, son infinitamente productivos.”
Esta inversión es apropiada para inversores con elevada tolerancia al riesgo a corto plazo. Cuenta con clases en dólares y prevé denominaciones en euros y con cobertura en euros. El fondo está registrado en la CNMV, disponible para inversores institucionales y particulares en el mercado español. Los inversores minoristas podrán beneficiarse de las ventajas fiscales en traspasos una vez haya alcanzado los preceptivos 500 partícipes.
Estimado Sr. XXXXXXXXX,
XXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXX, seguimos con atención los acontecimientos que en ella [BOSQUES NATURALES] ocurren. Aunque su situación es delicada, no consideramos que sea excesivamente preocupante, ya que los nuevos gestores parecen ser muy solventes.
Para poder analizar el riesgo al que puedan estar expuestos sus ahorros, deberá tener en consideración el tipo de contrato que ha firmado y la fecha del mismo. En principio, al ser vd. propietario de los árboles y producirse el grueso de los costes durante los primeros años, no debería preocuparse en exceso: costeando unos cuidados mínimos y la posterior comercialización junto al resto de inversores recuperaría íntegramente su inversión junto a unos más que interesantes rendimientos.
La situación antes descrita sería un caso extremo, si la empresa desapareciese. Los árboles son de su propiedad, y simplemente desaparecería la entidad que los mantiene y los custodia. Estos árboles seguirían creciendo, y podría vd. desarraigarlos cuando quisiera.
Debemos señalar que la desaparición de la empresa es altamente improbable. La actual situación financiera es fruto de la gestión del anterior equipo: la empresa se comprometía a adquirir los árboles pasado un tiempo, sin provisionar los fondos necesarios para ello. En consecuencia, podría surgir una falta de liquidez que lleve a la empresa a una situación de concurso de acreedores. Esta situación de insolvencia temporal seguramente daría como resultado del concurso un convenio para financiar las obligaciones a corto plazo de la empresa, garantizando así su continuidad.
Sin embargo, no creemos que se llegue a este extremo. La empresa se está saneando de forma correcta. Las recompras masivas de árboles han terminado, y Bosques Naturales se dispone a comercializar en breve nuevas plantaciones y los árboles de mayor edad que había recomprado. Dispone de magníficos ejemplares que rondan los 10 años de edad con fustes que empiezan a ser maderables (si bien no han alcanzado aún su valor óptimo), y de activos suficientes para liquidar y hacer frente a sus obligaciones de pago.
El actual propietario de Bosques Naturales, el Grupo Keops, es una importante empresa constructora con amplia experiencia y capacidad de acudir al rescate de la compañía, a la cual está capitalizando de forma notoria. La declaración de pérdidas en el ejercicio 2007 se debe a los cambios introducidos en la contabilidad de la empresa: concretamente, a la realización de las oportunas provisiones para las recompras comprometidas, que garantizan el cumplimiento puntual de las obligaciones de pago.
A medida que los clientes de Bosques Naturales se vayan tranquilizando, y decidan no hacer uso del compromiso de recompra ofrecido por la empresa durante la etapa de Briones, volverán las ganancias y sus acciones se revalorizarán de forma sensible, siendo el Grupo Keops el gran beneficiario de dicha revalorización.
Como ve, no hay razones especiales para preocuparse, y las noticias de los últimos días responden a la gestión responsable y una buena estrategia empresarial.
Un cordial saludo,
XXXXXXXXXXXXXXXXXX
Los auditores de Bosques Naturales añaden nuevas dudas a la viabilidad
Los auditores de Bosques Naturales denuncian las incertidumbres de la sociedad, al menos hasta que se hizo cargo de ella la promotora Keops. Advierten, por ejemplo, acerca de los problemas fitosanitarios de una de sus fincas en Toledo o la falta de información sobre la contabilidad de sus participadas. Keops reitera su intención de seguir al frente de la firma tras recuperar la estabilidad patrimonial.
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C. G. Bolinches / MADRID (03-03-2008)
Bosques Naturales tiene un futuro incierto. No sólo los actuales gestores han puesto en marcha una reducción de capital para esquivar la liquidación de la sociedad, también los auditores señalan en el informe de la última memoria sus dudas respecto a la anterior gestión de la promotora de plantaciones forestales. Una incertidumbre que se suma al negativo resultado de la firma durante 2007, que cerró con unas pérdidas de 32,4 millones.
La auditoría realizada por KPMG apunta, por ejemplo, que Bosques Naturales está analizando 'las causas de los problemas técnicos que afectan a una de sus fincas en Toledo', por lo que no ha llegado a conclusiones respecto a la falta de rendimiento detectada. 'En estas circunstancias, no es posible determinar el coste económico derivado de la actual situación', ni 'su posible efecto en la valoración del suelo e instalaciones así como las consecuencias derivadas de la existencia de árboles plantados en dicha finca'.
En su memoria, Bosques explica que la finca toledana de Dehesa de Torralba padece 'gravosos problemas fitosanitarios, sin embargo en el balance no aparece provisionada ninguna cantidad debido a que no se ha determinado la causa de dichos problemas'. Además, apunta que 'la sociedad continúa efectuando pruebas y ensayos en vías a solucionar dicha situación'. En esta finca, Bosques tiene plantados 59.872 árboles, de los que ha vendido 55.881, según la memoria. En total, la promotora de plantaciones cuenta con una cartera de 265.862 árboles.
Los auditores también apuntan que no han podido valorar las participaciones en empresas relacionadas con la sociedad que alcanzan un neto de provisión de 313.823 euros, por lo que no han podido evaluar posibles pérdidas. Además, en el supuesto de 'gloria masiva de los árboles de más de cuatro años de edad', la sociedad debe reembolsar a sus clientes el valor de los árboles 'de acuerdo a los precios estipulados en los contratos'. Sin embargo, afirman que 'no es posible estimar el riesgo no cubierto por el seguro que actualmente tiene suscrito la sociedad'.
Según la memoria, el seguro no cubre el riesgo de gloria masiva al considerarlo 'residual debido a las medidas adoptadas por la compañía para evitar este tipo de riesgos', al tener todas las plantaciones instalaciones contraincendios, estar permanentemente húmedas por ser de regadío, existir cinco metros entre cada árbol y estar permanentemente vigiladas. Sin embargo, reconoce estar 'revisando sus seguros para que cubran cualquier tipo de contingencia'.
KPMG también señala en su informe que Bosques, solidariamente con terceros, figura como demandada en un procedimiento de responsabilidad civil precontractual a causa de un proyecto de inversión forestal en Portugal, para el que no ha dotado ninguna provisión. Igualmente precisa que la demanda supera los 12,2 millones de euros y apunta una provisión de más de 591.000 euros para la remuneración de abogados. De esa cifra, 453.000 corresponden a los letrados lusos.
La promotora Keops, que controla desde mediados de 2007 el 54% del capital, ha reiterado su intención de seguir al frente de la sociedad y relanzar su actividad tras sanear su situación contable. Para compensar las pérdidas del ejercicio 2007, Bosques Naturales deberá aprobar en su próxima junta de accionistas la reducción de su capital, que actualmente alcanza los 34,2 millones de euros.
Los negativos resultados se deben, según explica el consejero delegado de la sociedad, José Carlos Arenillas, a la falta de provisiones vinculadas a la dotación de mantenimiento'. Es decir, a la parte de la inversión que los clientes destinan a la conservación de los árboles adquiridos mientras son gestionados por Bosques, que actualmente cuenta con más de 9.000 clientes.