mtgox: localizado en Japon
btc-e: localizado en Bulgaria
Bitstamp: localizado en Eslovenia
En principio no tengo que desconfiar de nadie, aunque tratandose de mi dinero...
El problema es que no se quienes son estos tipos, pueden ser una empresa decente o un par de ladrones en casa con un ordenata.
Y que pasa si me engañan? donde los denuncio? tengo que ir a los tribunales de japon, bulgaria o eslovenia?
¿Denunciarles por qué delito? ¿Cómo podrían engañarle?
Si cierto búlgaro desde un ordenador que tiene en casa crea arte gráfico digital, por ejemplo, y vende cada dibujo por 800 euros, usted puede comprar uno de esos dibujos pagando 800 euros. No hay, no puede haber una engaña en esto: usted decide comprar algo que está en venta y pagar el precio demandado.
Cada moneda criptográfica es solo un número, un número especial y si usted paga 800 euros por un "bitcoin" o por un "btc-e" está pagando 800 euros por ese número. Si usted, y solo usted, recibe ese número en exclusiva, no puede alegar que ha sido engañado.
(También el Ulises de Joyce, la segunda sinfonía de Mahler, el sistema operativo Linux o la fórmula de síntesis de un antibiótico son solo números especiales. Internet o un disco duro solo pueden transmitir o almacenar números y todo cuanto pueda ser transmitido por Internet o "guardado" en un ordenador solo puede ser un número)
La cuestión quizás esté en ¿Qué espera usted obtener cuando compra a un búlgaro ese número especial?
El "número especial" que puede venderle el búlgaro es especial solo en el sentido de que encaja exactamente en cierto algoritmo que el búlgaro ha podido definir de forma arbitraria. Si el búlgaro cumple su palabra, ese "algoritmo cerradura" tiene la propiedad de que 1) es muy difícil encontrar números llave que encajen en la cerradura y 2) una vez que alguien ha dado con un "número llave" no es posible que otro reencuentre ese mismo número llave.
Para que estos juguetes sean prácticos, además, debe ser fácil y requerir poco esfuerzo determinar si un "número llave" candidato abre o no la cerradura. (Esto es: la relación matemática 1 debe ser fuertemente asimétrica y exigir un poder fruta "infinitamente" mayor en una dirección que en la opuesta (esta es una propiedad básica en criptografía))
Si el "número especial" que le compra al búlgaro cumple con estas (u otras) propiedades criptográficas acordadas en la compraventa no hay engaña alguna.
Las monedas tradicionales son pasivos que otorgan a su tenedor el derecho a acceder a ciertos activos, que en última instancia están formados por ahorro real. Por ejemplo, si usted obtiene 1,5 euros está adquiriendo un pasivo que le otorga el derecho a acceder a 1 litro de gasolina o a un café. No necesita ir a una oficina del BCE (o del Banco de España) para apoderarse del activo prometido porque el mercado se encarga de esa liquidación y puede cobrar (convertir en ahorro real) su euro cincuenta en cualquier gasolinera o cafetería que reconozca la moneda del BCE.
Las criptomonedas son pasivos sin activo, lo que hace que esos "números especiales" no sean (al menos contractualmente) una llave o clave de acceso a ninguna parte del ahorro real de la economía.
Una falacia keynesiano-marxista, la "falacia de productividad garantizada de las inversiones" puede estar detrás de una grave confusión en los creadores de estas criptomonedas
Esta falacia sostiene que, en un proceso de inversión, el valor del activo producido tiene que ser igual al valor consumido en ese proceso de producción.
Por ejemplo: si un fruta autonómico manchego gana 130.000 euros al año, necesariamente, ese fruta genera riqueza para la sociedad por valor de 130.000 euros. Si un aeropuerto sin aviones ha tenido un coste de 870 millones, necesariamente ese aeropuerto debe tener un valor de 870 millones.
Esta es una propiedad contable, no económica, que hace que el proceso económico sea trivialmente sencillo, ya que cualquier decisión de inversión por estulta o brillante que sea, produce resultados idénticos, a la vez que hace que toda la economía sea superflua, ya que los procesos productivos no pueden crear valor y consisten en cambios neutrales del tipo "lo comido por lo servido" (Kynesianos y marxistas ignoran qué es el valor económico y cómo puede ser creado o destruido en las transacciones)
Esta ridícula falacia keynesiano-marxista hace que si electricidad por valor de 45.000 euros ha sido consumida (destruida) en encontrar que el decimal 803 trillones del número Pi es un 4, esa información, el saber que se trata de un 4, tiene necesariamente que tener un valor de 45.000 euros ya que 45.000 euros ha sido el coste de la inversión necesaria para obtener esa información.
En este universo delirante, lo mismo que un Plan E con un coste de 17.300 millones tiene que crear activos públicos con un valor de 17.300 millones, si el coste promedio de obtener el último "bitcoin" es de 6.500 euros, entonces cada bitcoin tiene un valor de 6.500 euros (el que un bitcoin "antiguo" cuyo costo de producción fue de 68 euros tenga el valor del costo de obtención del último bitcoin, el carácter marginal del valor, es algo que tampoco entienden marxistas o keynesianos)
La idea falaz que sostiene estos juguetes, similar a las imbecilidades que proponía Keynes o propone Krugman, como llenar minas con botellas llenas de billetes de banco o prepararse para un ataque alienígena imaginario, consiste en que si de crea un pasivo con mucho esfuerzo (con mucho gasto) se creará mágicamente el activo que respaldará ese pasivo.
El besugo de Keynes no dejaba sus botellas llenas de billetes en medio de la calle, donde sería fácil obtenerlas, sino que las enterraba en lo más profundo de una mina de forma que obtener ese dinero requiriese mucho esfuerzo. Confiaba en que el esfuerzo despilfarrado por los mineros de botellas llenas de billetes, el coste de obtener esas botellas, crearía el valor económico correspondiente. Algo, que solo es una variante de la teoría marxista del Valor-Trabajo, y que, por supuesto, es una poca falta de cultura.
El valor económico real de los recursos reales que son consumidos en producir monedas criptográficas no queda "cristalizado" en esas monedas que se producen sino que es valor simplemente destruido, lo mismo que el valor invertido en crear aeropuertos sin aviones desaparece del mundo.