Yo en mi vida vi a una chica jugando a una máquina recreativa y por suerte, nunca tuve ninguna experiencia traumática en ningún salón. Nadie se echó una partida con mi dinero.
A mí el vicio me lo metió mi padre, que solía llevarme a un salón recreativo de la zona, donde él echaba alguna moneda a las tragaperras y yo jugaba a las recreativas, pero era tan pequeño que no puedo precisar cuáles eran. Recuerdo alguna de naves tipo Space Invaders y una de coches con un volante y un acelerador que mi padre pisaba con el pie porque yo no llegaba o no tenía fuerza. Había una fase donde se conducía de noche, se ponía el juego todo oscuro, el coche abría los faros y me hostiaba siempre en esa zona donde siempre se terminaba mi partida. Recuerdo que siempre que entraba a ese salón lo hacía algo acorazonado porque había un organización incivil que decía: prohibida la entrada a menores de 18 años... Y yo jugando ahí con 6 o 7 😀
Ya un poco más mayor y cuando ya iba solo por la calle con los amigos, comenzábamos a peregrinar de bar en bar, a ver que nueva máquina había puesta. Casi todos los bares de mi barrio tenían una máquina recreativa y si algún día me detectan un cáncer de pulmón, será sin duda originado por todo el humo inhalado en aquella época.
CPS1 MANDA. Me enamoré de casi todos los juegos que vi de ese sistema, comenzando por el primero de todos: Magic Sword. Siempre recordaré la primera vez que lo vi y su sonido al recoger una moneda de oro. Me flipaban sus personajes y el rollo Dragones y Mazmorras que destilaba. Otro que me hacía soñar de pequeño era el 3 Wonders. Final Fight, Captain Commando, Knights of the Round eran mis favoritos y como no el Street Fighter 2, que todo el mundo que vivió esa época ya conoce la revolución que supuso.
Con la llegada de la Super Nintendo y la subida de las partidas de 25 a 50 pesetas allá por el año 93-94, fue la gloria de las recreativas para mí. Mi última partida en una fue en el año 1999 y fue un poco surrealista porque ya en esa época tenía el juego en casa emulado con el NeoRAGEx.