Bien.
El Padrenuestro es una oración que no puede combinar mejor la sencillez, con todos los aspectos de nuestra relación con Dios. Es una síntesis perfecta. La progenitora de todas las oraciones. Simple, franca y directa.
Bien discernida y aplicada, es un instrumento de perfeccionamiento espiritual. Una auténtica herramienta forjada a medida para ayudar a alcanzar la santidad.
Aunque una persona con ánimo serio de perfeccionamiento no la hubiera leido jamás, de alguna manera la crearía personalizada, entera o por partes e inspirado por DIos, para ejercitarse con ella. El camino espiritual le empujaría a ello de forma natural.
El camino de salvación y comunión con Dios es universal y cualquier aspirante sincero acaba recorriéndolo de igual forma... y es que ese sendero te lo va marcando Dios.
Lo pongo tal y como lo aprendí de pequeño.
Lo voy comentando según yo lo vivo interiormente cuando lo rezo:
"Padre nuestro que estás en los Cielos. Santificado sea tu nombre"
Empezamos reconociendo Su grandeza. Como Padre supremo, todopoderoso, omnisciente e infinitamente bueno. De todo y de todos. En este encabezamiento reconocemos y afianzamos nuestra sumisión y respeto hacia Él. Es nuestro Padre en mayúsculas. Padre, amigo y maestro.
Esto no debe ser arbitrario o supuesto. Tenemos que sentir dentro que es así.
Quien no haya sido testigo en carne propia de esa grandeza, poder y misericordia, no puede hacer suyo este encabezamiento.... ni el resto de la oración.
El Padrenuestro no debe ser "perseguido" (no debe uno obligarse a rezarlo),
debe ser él el que te persiga a ti, y para que suceda eso te tiene que resonar dentro plenamente
"Venga a nosotros tu reino"
Aquí le estamos pidiendo que nos libere de la esclavitud y el sufrimiento. Que nos convierta en perfectos y puros, como Él lo es.
Implícitamente estamos reconociendo nuestra condición de pecadores e imperfectos, y nuestra aspiración a dejar de serlo y convertirnos en santos.
Con esa breve frase estamos declarando nuestras ansias de liberación e iluminación.
"Hágase tu voluntad así en la tierra como en el cielo"
Es una declaración de obediencia y fiel sumisión.
De aceptación.
Aceptación de la realidad tal y como es o se nos presente, que no es otra cosa que aceptación de su voluntad. Incondicionalmente.
Reconocemos aceptar su designio para con nosotros sea cual sea porque sabemos que lo que Él quiera que nos suceda es en pos de nuestra salvación.
También sabemos que
al aceptar incondicionalmente la realidad que se nos presente, ésta se vuelve más amable y llevadera, por no decir gozosa, a medida que crecemos espiritualmente.
La aceptación de la realidad del mundo o Su voluntad provoca un milagroso efecto balsámico sobre los efectos de esa realidad en nosotros a partir de ese momento. Tiene uno la sensación de que todo lo que sucede es adecuado o necesario, siempre y cuando no nos detengamos a juzgar el evento en si..... y es precisamente esa ausencia de juicio la que rubrica esa aceptación incondicional de la realidad o aceptación de Su voluntad.
"El pan nuestro de cada día, dánosle hoy"
Es una petición humilde a que sastisfaga todas nuestras necesidades materiales o corporales, no solo del alimento en si.
Reconocemos nuestra fragilidad, nuestra penosa condición de cuerpo con necesidades y le pedimos que nos las sacie para no convertirse en impedimento.
Fijaros en el matiz "dar", equivalente a "regalar". Así lo siento yo.
Dios no nos quiere esclavos de un trabajo. Dios te puede facilitar todo lo necesario sin tener que someterte a un trabajo esclavizante o humillante, como lo son casi todos en esta sociedad.
Si eres honesto y entregado a Dios y a Su causa, Él te premia con el regalo del sustento como hace con
"las aves del cielo o los lirios del campo", para que puedas dedicar tu vida por entero a Él y a tu salvación sin que nada te distraiga o aleje de ello.
De la misma manera Dios también te podría procurar todos esos bienes necesarios a través de un trabajo siempre que fuera dignificante y enriquecedor, para a través de él ejercitarte también en tu objetivo de salvación. Ese trabajo, por tanto, sería un vehiculo de pogre espiritual.
Por desgracia este último caso es muy poco frecuente hoy dia, teniendo que transcurrir por circuitos ajenos a los de la sociedad en general.
"Y perdónanos nuestras deudas...."
Aquí declaramos nuestro propósito de enmienda. Nuestro arrepentimiento por los errores y pecados cometidos.
Le pedimos perdón por todo ello de forma sincera porque sabemos de las consecuencias negativas que tienen esas actitudes o acciones. Todas las transgresiones tienen consecuencias, ya sean de pensamiento, palabra u obra. Así lo sabemos y por eso le pedimos perdón sincero.
Este arrepentimiento o propósito de enmienda y el posterior perdón que Él siempre ofrece en su infinita misericordia, son suficientes para cerrar el círculo. No hacen falta intermediarios ni liturgias de ninguna clase, como no podría ser de otra manera.
Solo hacen falta apertura de corazón y arrepentimiento sincero. Tu y Él. Nadie más
La señal de que hemos sido perdonados viene en forma de paz interior, de ligereza reconfortante en el alma. Lo llegas a saber sin ninguna duda.
"....así como nosotros perdonamos a nuestros deudores"
De la misma manera que Le pedimos que nos perdone, nosotros tenemos que tratar de imitar esa misericordia perdonando a los demás por sus propios errores hacia nosotros, reconociendo que su naturaleza pecaminosa e imperfecta es la misma que la nuestra.
Ese perdón se debe materializar en forma de olvido. Perdonar es olvidar, pasar página. Es tremendamente dañino para nuestra alma registrar las afrentas de los demás en nuestro interior, incubándolas en forma de futura venganza, autocompasión, ira etc....
..... y esto enlaza con la última frase del Padrenuestro.....
"No nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal"
.....ya que debemos alejarnos de todo aquello que nos lleve por el camino del mal, la ignorancia, el dolor o nos perjudique, para no repetir patrones o consecuencias tóxicas pasadas.
Esta es quizá la frase que más repito personalmente y de forma aislada del resto de la oración. (el Padrenuestro no tiene porqué ser rezado todo él en su conjunto. Se puede acudir a algún fragmento en particular dependiendo de las necesidades puntuales de nuestra alma).
Hay que pedirle al Señor que nos aleje del Mal y la tentación. Que nos ayude a no tropezar con situaciones dificiles o que nos pongan a prueba de forma negativa o nos tienten hacia el Mal en cualquiera de sus múltiples manifestaciones. Un mal paso o una mala decisión nos pueden llevar a la ruina, perdición o a un panorama donde no haya vuelta atrás, o sea muy díficil su reparación.
En todo caso, a medida que pogre en el camino espiritual, y siempre con Su asistencia, Él ya nos ayuda a discernir con mayor agudeza qué situaciones nos pueden acercar a consecuencias no deseadas. Él despierta en nosotros un "sens sentido" que nos permite vislumbrar con antelación y claridad las cadenas de causas y efectos. Esto es fundamental en este camino.
En todo caso y como regla general, Él nos aconseja intervenir lo justo en los asuntos mundanos. Solo en caso estrictamente necesario. Esta regla es claramente vislumbrada a medida que se pogre en este camino y nuestro ego disminuye.
"Amen".
Que así sea