sepultada en guano
Será en Octubre
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Sip, pero no veo que el cambio llegue a ser radical.Ya no hace falta ni el ELbichito muchas empresas se están dando cuenta que calentar la silla 8 horas con dos horas para comer suman más de 50 horas semanales sin contar desplazamientos de los empleados. Que con ese ritmo es imposible una productividad decente a largo plazo.
Se han dado cuenta también que alquilar miles de metros cuadrados con sillas para la gente, es tirar el dinero en costes operativos. Además hay que sumar otros gastos: mantenimiento, limpieza etc.
Hay empresas que ya están apostando por el teletrabajo a largo plazo, y no por el bicho, si no porque les sale mucho más rentable. En muy poco tiempo hemos adelantado tecnológicamente años.
El único sentido que tienen las megaurbes es calentar el precio del ladrillo, los servicicios y el consumo. Ahora mismo estamos en una lucha entre tecnología + ahorro de costes vs bowling ladrillero, y de momento gana el desarrollo tecnológico. Hay tecnologías que han venido para quedarse, malos tiempos para los saqueadores de curritos: ayuntamientos, bancos, langostas, etc.
Sólo hace falta que ciertas empresas de las grandes empiecen la carrera del teletrabajo, el resto se moverán como fichas de dominó por pura presión de mercado.
Que decir del sistema educativo.... lo mismo más de lo mismo. El 90% de las titulaciones universitarias puede impartirse casi en su totalidad online. Las universidades privadas ya llevan moviendo fichas desde hace años, ahora ya es más barato estudiar online en una privada, que cambiarse de ciudad para ir a una publica + habitación en piso paco-compartido.
Ojo con eso. Que estamos hablando de casi 1,7 millones de universitarios... eso son muchas, muchas langostas sin cobrar alquiler. Muchos baretos, mucho ocio colgando de un hilo. Muchas familias ya están haciendo números para el curso que viene.
Cambio que supondría sustituir una dependencia por otra dependencia, en este caso tecnológica.
Porque la tecnología falla más que una escopeta de perdigones, no es muy fiable o mejor dicho: lo es para algunas cosas, no para todas. En cuanto falla alguna cosa, lo cual no es nada inhabitual, te quedas... con nada. También se plantea la cuestión de hasta qué punto la gente pueda o quiera absorberla. Es algo tan simple tontísimo como las contraseñas, la gente ya está hasta el shishi, porque tiene que manejar diariamente cincuenta o cien y renovándolas... acaba poniendo la misma. Para la mayoría es un engorro, no tiene la carga emocionante que podía tener en 1970 con tu tarjeta de cajero automático tan moderna ella.
Y no hablamos de los segmentos más poco culto de la población.
Seguramente los tiros vayan por un cambio de paradigma en algunas actividades, mientras que en otras no.
(Queda mu modelno que el niño vaya a clase sin salir de casa, haga ecuaciones enganchado sedentariamente a la tablet mientras mordisquea cacahuetes y todo eso... pero ni interactúa con niños, ni corretea en el recreo, ni nada de ello proporciona el alivio a los padres que supone el modelo tradicional de quitarles a la larva de casa seis horas cada día)
