Yo siempre he distinguido claramente dos etapas dentro de lo que viene.
-- La pretribulación u hoja de ruta, que es el "apocalipsis" guionizado que encumbrará al Anticristo. Consiste en llevar al mundo a mil conflictos, al caos y la ruina pero todo esto siempre bajo control. Deliberadamente creado pero midiendo cada paso. Sin dejar nada al azar. Será un caos controlado, aunque la población lo verá como un caos real. De eso se trata, de engañar a la gente.
En este peiodo, que es en el que ya estamos, si recomiendo almacenar alimentos, ahorrar en oro, ir a vivir a un lugar más adecuado que una ciudad si es posible.... para poder afrontarlo de la mejor manera.
-- La Gran Tribulación, el "Apocalipsis" de verdad. Aquí las fuerzas opuestas pasarán al contraataque y lo harán de forma tan catastrófica que las élites perderán el control de la situación, al contrario que antes. Se verán superados. Sálvese quien pueda.
No alcanzo a prever el alcance y la devastación de esta etapa final. El mundo será un absoluto caos. Es en este momento cuando habrá que encomendase ya totalmente a la providencia. Aquí ya no cabrán consejos de tipo material como en la anterior. Será en este momento cuando uno se verá obligado a apostarlo todo a la fe y la espirtualidad.
Resumiendo. Digamos que en la primera etapa urgirá poner a salvo al cuerpo.... y en la segunda, el alma.
Esto es lo que he venido explicando desde siempre. Sinceramente, no veo ninguna incongruencia en lo ya dicho.
En un principio, siempre he abogado por no intervenir en nada. No involucrarse en nada y ver los toros desde la barrera. No entreis al trapo de nada. Creedme que es el mejor consejo que puedo dar. De alguna manera el destino premiará este comportamiento o estrategia alejando el mal de uno. Al final la violencia siempre acude al que es violento, el robo acudirá al que es ladrón, la ira al que es iracundo ..... tened en cuenta esto.
Las fuerzas del bien no se van a quedar de brazos cruzados, al contrario. Van a responder de forma fulminante, pero eso dejádselo a los que están destinados a ejecutarlo. No hagáis la guerra por vuestra cuenta. Dios ya ha elegido a quienes se pondrán a la vanguardia de esa ofensiva. Ellos harán lo que tienen que hacer.