Es que para un judío, el "Yo soy", es Dios. Cuando Moisés le pregunta a la zarza ardiente cómo se llama, cuál es su nombre, en nombre de qué dios tiene que interperlar al Faraón, la zarza le dice "-Yo soy el que soy" (pasado, presente y futuro). El Eterno.
Suena difícil de entender, pero es la base del monoteísmo. El Dios de los judíos no tiene nombre, no tiene imagen, porque es Eterno y es Todo. De hecho, lo que tu llamas "Dios", es la traducción griega de Zeus. Se supone que cuándo alguien dice qué es, es para toda la vida, no va a cambiar, por lo que se supone qué es perfecto. Es decir, ha encontrado el camino del Padre.
Tienes razón en que la Iglesia a partir de ese "Yo soy" de Jesús pasó a idolatrarlo y considerarlo Dios. Caifás malinterpretó a Jesús. Desde su cerrazón y dogma judío, tenía razón, ¡Ojo! Creyó que se estaba idolatrando a sí mismo al nombrarse a sí mismo "Yo soy", que estaba suplantando a Dios. En realidad quería decirle que había retornado al Padre en Vida. Porque todos podemos retornar a la Fuente y al Padre. Caifás no lo entendió. Caifás creyó que se estaba idolatrando, y la Iglesia cristiana de siglos después le acabó dando la razón a Caifás...

Ni Caifás ni la Iglesia entendieron a Jesús.