Lo que es básico en física es entender de magnitudes.
Meteos esto en la cabeza:
fruta la falta que hace que la magnitud en minería sea la energía, y ahí venga todos a quemar vatios en balde como si no hubiera un mañana; eso es el pleistoceno, resulta cerril y ochenteramente obsoleto, shurmano
@alopecio.
En fin, la magnitud más determinante para medir el
proof of work hace mucho ya que está claro que no debería ser la energía, sino el tiempo. El puro tiempo. Que sabemos desde la edad de piedra que el tiempo es oro, y que el tiempo es un factor tan clave como que desde el minuto cero San Satoshi ya estableció que cada cuatro años se minaría menos panoja. Ahora sólo hace falta calibrar esas constantes hasta que esto deje de ser un torneo bodoque para ver quién pone más petaflops en las mesas, afinar un poco la algorítmica para que no se lleve el gato al agua el que despilfarre más energía sino el que despilfarre más tiempo. FIN.
Dicho en otros términos, y visto que os va el código: se establece un tope máximo de trabajo por segundo y, una vez alcanzado, se va premiando, si hace falta por
round robin, al nodo minero con mayores
uptimes, que los pierde al cobrar. Esto además nos lleva a la implementación de un sistema distribuido que prima la estabilidad en vez de la potencia bruta, cosa que tiene aplicaciones más rentables a día de hoy. Todo un win-win.
Y hete aquí un potencial BTC-Killer. Ya sólo falta saber cuándo los distintos equipos de devs lo tendrán listo. En ello andan los que se impondrán, quiero pensar. Pero me encantaría equivocarme, y que saliera algo todavía más molón, aunque sea a costa de mi wallet.
¿No os convence? Pues nada, comprad shitcoins con perretes, que ese es el criterio que lo está petando... Pero si hablamos de innovación, estas son las cosas que me hacen pensar a mí que el futuro está en las altcoins. Y si os parece que no lo estoy pillando, eh, soy un nervio óptico, ya diréis, y os leo.