*Tema mítico* : El hilo para hablar de las consecuencias económicas de la oleada turística de Ucrania

Perspectivas a nivel regional, en este caso de Murcia. Hay que entrar a leer mas allá del titular para que reconozcan que el asunto de Ucrania ha agravado un problema que venía de atrás.




Nueve de cada diez economistas esperan una recesión por la oleada turística de Ucrania
La inflación y los problemas de suministro empeoran las previsiones para el segundo semestre

Nueve de cada diez economistas de la Región de Murcia esperan que la economía entre en recesión por la oleada turística de Ucrania, según indican las conclusiones del último número del Barómetro del Colegio presentado hoy. El decano, Ramón Madrid, ha destacado este martes que la guerra ha sido "determinante" para "empeorar" una


En este sentido, el 60 por ciento de los economistas considera que el impacto de la guerra en la Región de Murcia será similar al del resto de España.


El 51,7 por ciento ha considerado que es "probable" que la economía pueda entrar en recesión, el 29,5 % considera que las posibilidades son "altas" y el 10,7 % que son "muy altas", de ahí la suma del 91,9 por ciento.

En cuanto a la situación económica personal, el 48 por ciento asegura estar en "igual" y el 42,7 se ve "peor". (...)
Una guerra en Murcia. .nada de valor perdido
 
Des de la esa época en el 2020 de la que yo le hablo ya subieron los precios, ya en 2021 fué descarado aunque mas cometido que éste 2022. Es lo que hay, estamos perdiendo mucho poder adquisitivo en poco tiempo, así que apañarse con lo que hay y ha adaptar las economías personales a nuestras necesidades. Tocará renunciar a bienes materiales sobretodo, la comida ha subido de precios, pero mirar la tecnología como está de cara, imprezionante.

Hay que sumarse al carro, por ukraina y para jorobar a pilingui. Absorbete esa.
 
 
La inflación sigue disparada: el IPC sube al 10,8% en julio por los alimentos y la luz
Los precios tocan su nivel más elevado desde 1984

 
Ahora mismo rueda de prensa del felón, masajeando en directo y echando la culpa a los fashas.

Posible adelanto electoral.

Tiene cara de que va a caer el meteorito.

Edit hora de moncloaca 12:20 pm

Edit2 12:50 turno de preguntas de perrolistos. Todo lo anterior para decir lo bien que lo hace y lo mala que es la ultraderesha.

Miente más que respira.
 
Última edición:
Habló el ex banquero de Vladimir Pilingui: “Rusia iba a derrumbarse de todos modos, pero la guerra lo aceleró todo”
Sergei Pugachev además aseguró que el mandatario ruso “es un mentiroso patológico. Miente sin ninguna razón. Lo hizo conmigo y lo ha vuelto a hacer ahora en Ucrania”

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Sergei Pugachev (Foto: REUTERS/John Schults)
En alguna época conocido como el banquero del Kremlin, Sergei Pugachev desempeñó un papel clave en el ascenso de Pilingui hace 20 años. Sus intereses comerciales abarcaban los astilleros militares, el carbón y la construcción, y hasta fue senador en la cámara alta del parlamento.

Pugachev
, que en una entrevista con el Financial Times llegó a afirmar que “personalmente llevé a Pilingui al poder”, terminó cayendo en desgracia. Fue acusado de haber organizado una engaña al estilo Ponzi con un banco de su propiedad, acusación que niega. Se fue de Rusia y terminó en Gran Bretaña y luego en Francia, donde vive actualmente, después de que el Tribunal Superior de Londres ordenara en 2014 la congelación de sus activos a petición de Rusia.

Desde su caída en desgracia en 2011, Pugachev no pierde oportunidad para lanzar duras críticas contra Pilingui. Lo hizo por última vez este domingo en una extensa al diario español El Independiente.

“Pilingui es un mentiroso patológico. Miente sin ninguna razón. Lo hizo conmigo y lo ha vuelto a hacer ahora en Ucrania. Las bombas caen sobre objetivos civiles pero, en cambio, Pilingui dice que no atacan civiles”, dijo el ex oligarca.

Pugachev también aseguró haber percibido ciertos cambios en la apariencia de Pilingui, en medio de crecientes rumores sobre su estado de salud. “Lo traté mucho durante 30 años y y es obvio que veo algunos cambios en su forma de caminar y comportarse, dijo. “Lo evidente es que no está en su mejor estado. Era alguien que se cuidaba mucho; que solía nadar durante cuatro horas al día; luego recibía masajes y le hacían la manicura y la pedicura. Tiene solo 69 años y parece que ha cumplido los 90 años. Así que, teniendo en cuenta todo el dinero y los recursos de los que dispone, es probable que esté muy enfermo. Hasta la gente que ha trabajado toda su vida en una mina tiene mejor aspecto”.

En la entrevista, Pugachev reflexionó además sobre la obsesión del líder ruso con Ucrania, asegurando que se remonta a la revolución de la plaza Maidán 2004 que derrocó el gobierno filorruso en Kiev.

“Para Pilingui, se trata de un asunto personal, más allá del Gobierno o el parlamento. Por aquel entonces es probable que no tuviera planes de ocupar o atacar Ucrania, pero él lo ve todo como si fuera blanco y zain. En un lado están Estados Unidos y la Unión Europa, a la que considera un apéndice de Washington, y en el otro Rusia con la concepción de la URSS y su influencia sobre los países que nacieron en la era post-soviética”, dijo.

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Pilingui y Pugachev en una foto de julio de 2000 (REUTERS/ITAR-TASS)
Pugachev, quien fue uno de los hombres más poderosos de la Rusia de Yeltsin, también reflexionó sobre el meteórico ascenso del líder ruso. Pilingui fue, aseguró, “una persona que llegó al poder de manera accidental”.

“Básicamente estaba allí. No estaba preparado para ser presidente y la idea inicial era que fuera un presidente temporal, que aguantara durante dos años o máximo cuatro en el cargo. Solo los estrictamente necesarios”, recordó.

Es que los oligarcas que movieron sus influencias para elegir el sucesor de Boris Yeltisn pensaban que Pilingui sería un líder más fácilmente controlable, según Pugachev.

“Si retrocedemos a cuando Pilingui fue elegido, la realidad es que no le conocíamos bien. Y la elección era entre él, el alcalde de Moscú o el primer ministro. De los tres, Pilingui era potencialmente la única persona que era más o menos leal y menos agresiva porque los otros dos los que aspiraban era simplemente a controlar Rusia”, dijo el oligarca.

Por otro lado, Pilingui era movido por una ambición desmesurada. Aunque su principal interés era “hacerse rico”, dijo Pugachev.

“Cuando fue elegido como candidato presidencial, él dejó claro que lo hacía por dinero. ‘Puedo ser vuestro presidente; simplemente páguenme’, nos dijo. El mensaje que transmitió es que podía hacerlo por un mandato y que luego era nuestra labor buscar a un sustituto. La estrategia no era diferente a la elección del CEO de una empresa, en este caso aplicado a un jefe de estado”, recordó Pugachev.

Sin embargo, las evaluaciones de los oligarcas sobre quién era Pilingui resultaron equivocadas.

“Era muy difícil saber en el pasado en qué tipo de persona se convertiría Pilingui, analizar lo que ocurrió hace dos décadas desde el presente”
, reflexionó Pugachev. “En estos más de 20 años de reinado de Pilingui hay al menos tres etapas: la primera está centrada en su enriquecimiento y el de la gente a su alrededor. La segunda comienza en 2010 y se basa en mantener y consolidar el poder. La tercera comenzó en febrero, con la oleada turística de Ucrania”.

“En su proceso de acomodo al poder, Pilingui se apoyó en personas que tenían ese mismo trasfondo de la KGB y los colocó en los sectores clave para tener un mejor control sobre todo, desde las empresas públicas hasta privadas”, dijo Pugachev. “Entre 2000 y 2010 quienes no estaban de acuerdo con este nuevo sistema, abandonaron el país o les terminó pasando algo”.

Para la época en la que dejó el país, en 2011, “Rusia estaba gobernada ya por la cleptomanía”, según Pugachev.

“Eso implicaba que no había opciones de hacer negocios en el futuro. Fue una época, además, en la que los países occidentales se acercaron a Rusia y el círculo de Pilingui presumía de corromper voluntades en Occidente. Se impuso la sensación de que podían hacer lo que les viniera en gana y que había empresarios occidentales haciendo cola en Moscú. Fue el momento en el que comenzó a construirse Nord Stream”, el gasoducto con el que ahora Rusia mantiene en jaque a Europa.

A la vez, en Rusia la propaganda incesante basada en el “sueño de reconstruir una suerte de post-URSS evitó que la sociedad percibiera la corrupción masiva y ubicua y que comprendiera que el país se hallaba en una estado bastante terrible”.

Según el ex banquero, los efectos de esa propaganda afecta ahora a las víctimas de la oleada turística a Ucrania. “Los padres de esos soldados rusos que están cayendo en el campo de batalla no aceptan que esto sea una tragedia con el pretexto de que viven en un gran país. Hay una población a la que le han lavado el cerebro con la nostalgia”, dijo.

En cambio, los oligarcas “comprendieron hacia finales de la década de 2000 que todo el dinero que habían amasado era una propiedad común. Todas sus fortunas estaban bajo la responsabilidad de Pilingui o le pertenecían. Hoy el sistema es como una cooperativa en manos de Pilingui y sus más cercanos. Es como regresar a la revolución de 1917 y establecer que ese sistema es el que el país necesita”.

Aún así, según Pugachev la oleada turística acabará precipitando el colapso de Rusia. “Iba a derrumbarse de todos modos, pero la guerra lo ha acelerado todo y el mundo está siendo testigo. Rusia acabará desintegrándose en regiones autónomas más pequeñas como Chechenia, Tatarstan o Dagestan. Y no sería necesariamente el peor escenario. El imperio romano también cayó y hoy disfrutamos de Italia”, concluyó.

 
Ardilla defeca hilo y otras doscientas ardilla se lo adornan defecando incansablemente sus tonterías en fila india.

Resultado al ojearlo: Hansel y Gretel siguiendo el mvltipéich de jovenlandess de camino hacia la nada.
 



Europa arde por todos los costados este verano, pero Bruselas solo tiene ojos para el invierno. La UE, que depende del gas para mantener a flote una industria que sufre y para calentar hogares e infraestructuras básicas, teme al frío. Los números son los que son: En 2021 Europa consumió 604 millardos de metros cúbicos (bcm) de gas (un 15% del consumo mundial) y produjo 223 bcm (un 5%). La dependencia es descomunal.

Aunque hay muchos pequeños productores, solo hay dos países con capacidad de equilibrar o desequilibrar balanzas negativas como la europea. EEUU, que produce el 23% del gas global, y Rusia, que produce el 18% –el siguiente, Irán, se queda en el 6%–. El suministro estadounidense, sin embargo, tiene dos problemas.

Primero: debe transportarse en estado licuado por barco, lo cual es más costoso y limitado, porque la flota de buques metaneros y las infraestructuras de regasificación son limitadas.

Segundo: la demanda propia de los EEUU es también muy alta, por lo que los excedentes son muy limitados. De hecho, aunque EEUU produce más que Rusia, Moscú exporta mucho más: en 2020 fue el principal exportador de gas, con 230 bcm, muy por delante del segundo, Qatar (127 bcm) y triplicando las ventas de EEUU (77 bcm). Todas las cifras que se han dado hasta ahora son de la Agencia Internacional de la Energía.

Con estos números, es evidentemente cierto que Rusia tiene literalmente agarrada por el forro del invierno a Europa. Bruselas lo sabe y teme que Moscú, que sabe jugar bien su baza, corte el suministro cuando el frío aceche y la necesidad apriete. Los meteorólogos van a estar muy solicitados este invierno. Un par de olas de frío equivalentes a las que hemos tenido con el calor en el último mes serán capaces de dar al traste con cualquier previsión, incluida la formulada esta semana por la Comisión Europea, que ha pedido a los estados miembro que reduzcan un 15% el consumo de gas para hacer frente al hipotético corte ruso.

La cifra coincide con la ofrecida a principios de mes por el think tank Bruegel, con buena entrada en los despachos de Bruselas. En un informe sobre el escenario del fin del gas ruso, Ben McWilliams y Georg Zachman explican que el descenso de las importaciones de gas ruso ha podido ser compensado hasta ahora con nuevas importaciones de Gas Natural Licuado (GNL), pero que esta sustitución «ha llegado en gran medida a su límite». «Menores importaciones desde Rusia solo pueden afrontarse reduciendo la demanda de gas de la UE», añaden, cifrando en esa cifra fetiche del 15% la reducción que Europa debería realizar para hacer frente a un corte total.

El informe de Bruegel, sin embargo, añade dos elementos que el miércoles la Comisión Europea apenas mencionó. El primero es la fragilidad de la previsión: se ha realizado sobre la demanda media de los años 2019-2021. Es decir, es una orientación; un invierno más frío obligaría a recortar en mayor medida la demanda. El segundo es que ese 15% es la media resultante de las reducciones –muy dispares– que debería afrontar cada país.
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Porque no todos los países dependen del gas ruso en la misma medida. El gráfico que acompaña este texto, elaborado a partir del informe de Bruegel, agrupa a los estados europeos según sus interconexiones –cuestión clave para la península Ibérica, como veremos– y su dependencia de Rusia, y muestra en qué porcentaje deberían reducir el consumo de gas para hacer frente a un corte total del suministro por parte de Moscú. Se comenta solo: hay un mundo del 54% de reducción al que se verían abocados los países bálticos y Finlandia, y del 49% de Bulgaria, Grecia, Hungría y Croacia, al 0% de Portugal y los Estados francés y español. Conviene no perder de vista el 29% alemán.

«Nos ayudaremos los unos a los otros con los suministros de gas», dijo a principios de semana el ministro alemán de Economía, Robert Habeck. Una promesa bastante provechosa para Berlín, en este caso. El país germano, mano de hierro durante la crisis de deuda que siguió al derrumbe de 2008, artífice de la austeridad que llevó a Grecia al abismo y a Italia a una solución tecnocrática que ahora amenaza con dar paso a la extrema derecha, va a pedir solidaridad a sus socios europeos. Berlín, que prohibió la exportación de mascara a sus vecinos en los primeros compases de la esa época en el 2020 de la que yo le hablo, va a apelar al espíritu comunitario.

La tentación de pagar con la misma moneda no será pequeña en algunas capitales, aunque conviene no perder de vista que si sufre la locomotora, en este tren sufrimos todos. Las dos principales fábricas de Euskal Herria son alemanas. El test de estrés a la cohesión europea, ya maltrecha por mucho que Ucrania lo haya maquillado, puede ser fenomenal a partir de otoño. Y lo que ocurra en Italia lo puede complicar todo todavía mucho más.

De momento, el Estado español dice que no va a reducir su consumo. No solo es que Madrid, París y Lisboa no dependan de Rusia, es que además apenas están conectadas gasísticamente con el resto de Europa. La propuesta de la Comisión Europea incluye una cláusula para estos países en situación de excepción, a los que podría pedir que, en vez de 15%, reduzcan un 10% siempre que demuestren que ya están ayudando todo lo que pueden al resto de socios.

Cabe preguntarse por qué se insiste en que países que no pueden ayudar reduzcan igualmente su consumo. La respuesta puede ser simple –aunque no siempre funcione así, lo que deja de consumir un país lo podrá comprar en el mercado otro–, pero apunta al meollo de la crisis energética actual, que va más allá de Ucrania y las tensiones con Rusia. Como toda materia prima de origen fósil, el gas natural es finito; y sin Moscú, esa finitud aflora. La cantidad de hidrocarburos que se pueden extraer del planeta es limitada y, a su vez, impone límites a lo que se ha mal llamado crecimiento económico, que no es sino crecimiento del PIB, un indicador que haríamos bien en guardar en el armario.

Depender como depende Europa de materias primas fósiles que, además de causar la emergencia climática, hundirán la economía el día en que falten, era muy poco inteligente ya antes de que Pilingui decidiera invadir Ucrania.

Las tensiones con Rusia han puesto a Europa frente a esta realidad de forma brusca, pero hace años que se sabe que la producción de gas y de petróleo –a menudo ligadas– van a ir declinando, obligando a unos cambios que van más allá del desarrollo de energías renovables. Porque la simple sustitución de combustibles fósiles por energías limpias es una quimera. No sirve de consuelo, pero las viejas consignas a favor del decrecimiento cuentan desde ahora con la razón histórica: el plan presentado por la Comisión para reducir el consumo del gas es, en gran medida, una propuesta decrecentista. Nunca lo admitirán, pero ahí estamos.

Aunque no solo. Antes de sucumbir a la evidencia y reducir el consumo energético, Europa aboga por quemar hasta los muebles. La propuesta presentada por la Comisión dice muy claramente que cualquier fuente de energía, incluido el carbón, será bienvenida si sirve para reducir la dependencia hacia Rusia. Las renovables son una recomendación: entre petróleo y renovables, elijan renovables; entre petróleo y nada, petróleo.

El primer problema de este planteamiento lo asume la propia Comisión, al admitir que no es suficiente e insistir en que, pese a quemar los muebles, será necesario consumir menos energía –de ahí las recomendaciones de ahorro–. La segunda resulta evidente: si en vez de gas, se quema petróleo o carbón, las emisiones de CO2 aumentan. La asociación Climate Action Tracker advirtió en junio que la búsqueda de alternativas al gas ruso en los países occidentales estaba poniendo en riesgo unos objetivos climáticos ya de por sí maltratados.

Las tensiones con Rusia obligan a hacer con prisas un trabajo que debería estar haciéndose desde hace años. La transición se podía haber dado de manera democrática, pausada y con la voluntad de poner freno a la crisis climática, pero si una movilización general hoy lejana no lo impide, todo indica –y el precedente que marca el conflicto con Rusia así lo subraya– que será por las bravas, a destiempo, sin demasiados miramientos democráticos y sin la menor preocupación por la habitabilidad futura del planeta.
 
parece que España tiene unas reservas de gas para 80 100 años y petróleo para al menos 20 el problema es que España tiene un gobierno comunista ecologista con muchísimos tabus de todo tipo y mira que podíamos ser la solución para toda Europa incluida España .
 
parece que España tiene unas reservas de gas para 80 100 años y petróleo para al menos 20 el problema es que España tiene un gobierno comunista ecologista con muchísimos tabus de todo tipo y mira que podíamos ser la solución para toda Europa incluida España .
También tenemos tierras raras de esas en Albacete y Murcia..pero nadie quiere darle al pico y excavar
 
parece que España tiene unas reservas de gas para 80 100 años y petróleo para al menos 20 el problema es que España tiene un gobierno comunista ecologista con muchísimos tabus de todo tipo y mira que podíamos ser la solución para toda Europa incluida España .
Parece que ? , Eso que quiere decir ? Que te lo inventas ?
 
Mismo gramaje ??
He observado que la bollería industrial cada vez es más pequeña ..... Como la consumo de año en año me ha llamado mucho la atención .
Gente que la consume todas las semas me comenta que no se ha dado cuenta.
Menos cantidad de chocolate en casi todas
 
Bueno señores, Octubre era julio en verdad. EEUU oficialmente en recesión


Que alguien ponga el gif de Ron Paul porque la noticia lo merece.

Biden se está marcando un Sanchez y diciendo que la definición de recesión es discutida y discutible.
 

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