En mi caso bastante dependiente de los carbohidratos.
Pan en todas las comidas, pasta, mucho bocadillo, arroz, pizza, patata, a veces meriendas de bollería...
Yo he quitado de golpe casi todo y he limitado los carbohidratos a:
1. Legumbres
2. Avena
Desde luego me siento mejor pero es cierto que las comidas se vuelven monótonas y hay cosas que me tientan en el supermercado.
Entonces mayor motivo para no quitar todo de golpe e ir dejando carbos poco a poco, sin prisa pero sin pausa. En mi caso, la verdad es que nunca comí demasiado pan ya que me acostumbraron de niña a no comerlo y siempre me ha sobrado en las comidas. Lo sustituíamos con almendras crudas.
Los frutos secos son un gran aliado para ayudarte a hacer el cambio a un estilo de vida sin antojos de pan, pasta, bollería, arroz, etc. En mi caso, un día
random desayuno un café con chorro de nata líquida para montar sin lactosa (por supuesto, nada de azúcar), un puñado de pistachos tostados sin sal y unos cuantos tomatitos cherry pera. No tengo sensación de hambre ni antojos hasta la comida que suele ser cosas sencillas de preparar: una presa de ternera wagyu (una vez a la semana) a la plancha. Otros días tomo salmón con mantequilla a la plancha, lentejas, hamburguesa, brócoli, setas, caballa o sardinas en AOVE, revuelto de cigot con chalota y tocino ibérico... las patatas eran mi perdición pero ya hace meses que no las tomo. Arroz quizás puedo tomar una vez al mes o menos (cuando mi hermano cocina una paella para todos y hay que comer sí o sí para que no se ofenda). Nunca falta ensalada (lechuga, pimiento, pepino, tomate, aguacate, aceitunas zain, cigot cocido, bien de AOVE y vinagre de sidra de manzana ecológico) y un buen puñado de nueces (ibéricas o pecanas). No tengo sensación de hambre pero como con buen apetito hasta hartarme. Y me obligo a llevarme 3 onzas de chocolate 100% cacao al trabajo para tomar a las 18 horas ya que no suelo hacer ayuno intermitente porque bajo demasiado de peso. El caso es que muchas tardes ni me acuerdo de que llevo el cacao ni tengo hambre y ahí se queda en la cartera. Bebo suficiente agua y me cruzo la ciudad andando todas las noches para volver a casa. Duermo como un lirón mis 7 o 7 horas y media.
Cuando he tomado un trocito de pan, he notado la cabeza embotada y como si me hubieran dado un abrazo en el estómago.
Nunca mais. Ahora se acerca mi cumpleaños y tendré que comer algún pastel y beber algo de champán. Compro los pasteles en un sitio en el cual solo emplean ingredientes ecológicos y nada de aditivos ni conservantes. El champán siempre "brut nature" de la mejor calidad.
Habrá a quien este estilo de vida le resulte triste y monótono... la verdad es que nunca pienso en la comida salvo cuando voy a comer o voy a hacer la compra semanal. Mi paladar ya está acostumbrado totalmente y percibe como manjares los alimentos que tomo.