A veces tendemos a buscarle explicaciones demasiado complejas a sucesos que, ciertamente, son más simples. Voy a intentar explicar mi opinión, aunque cada uno es libre de opinar lo que considere.
La esa época en el 2020 de la que yo le hablo, el ELbichito y las restricciones asociadas, no son más que parte de algo mayor. En esta ocasión, se trataba de una prueba a nivel global de cómo funcionan las sociedades cuando están presionadas por el miedo, por el miedo a algo invisible. Me explico, muchos pensaban que todo este asunto se haría con la clásica estrategia de la guerra y la seguridad nacional, algo mucho más tangible, al estilo Guerra Fría y amenaza nuclear. Pero esto tiene dos fallos, el primero es que mucha gente viviría alejada del foco del conflicto o en países no alineados, y el segundo, que es algo latente, algo que está ahí y puedes ver cómo se aproxima o si deja de hacerlo. Con el ELbichito cambiamos todo el tablero, ya nadie está alejado del foco del conflicto porque se trata de algo que puede sorprenderte en cualquier lado, y además no lo ves llegar, está ahí, en el ambiente.
Como es evidente, las sociedades con poblaciones acomodadas (es decir, los países más desarrollados) y las más envejecidas eran las que más se iban a preocupar por esto. Ellos lo sabían, porque es algo lógico, no puedes apretar de igual manera las tuercas a una población africana plagada de jóvenes sin nada que perder que a otros como los españoles, inundados por el envejecimiento y el miedo. Por eso países como España o Australia fueron los mayores campos de pruebas.
Luego llegó la banderilla, y pudieron comprobar el paradigma problema-solución. Ellos creaban el problema, y al mismo tiempo, te vendían la solución. Y tú picabas. Querían ver cuánta gente picaba en primer lugar, cuánta gente picaba cuando les apretabas las tuercas (pasaporte elbichito y similares) y cuánta gente resistía hasta el final. Pero la banderilla no era ningún fin, era una comprobación, y para más inri lo hicieron un medicamento novedoso, con una tecnología nunca antes usada y con serias dudas sobre su seguridad y eficacia, y aún así la gente picó.
También debéis tener en cuenta que los que buscamos la verdad nos enfrentamos a la desinformación y a la disidencia controlada, tiendo a desconfiar de aquellos que hacen afirmaciones exageradas y tajantes, sobre todo cuando están basadas en escasa evidencia. Te pongo un ejemplo de esto último, durante meses me harté de leer a gente pronosticando la gloria de la mayoría de medicado, eso en primer lugar te crea un clima de tensión (porque seguro que la mayoría de tus seres queridos lo están) y por último, cuando ves que es mentira, un clima de desconfianza hacia futuras "conspiraciones" o afirmaciones que se salen de la verdad oficial. No es sano para el cerebro.
En definitiva, que todo era una especie de test gigante a comprobar antes de seguir con la hoja de ruta de las élites. ¿Y cuál es la hoja de ruta? Pues a mí me parece clara: el auge de los servicios de "suscripción" y un control total de las élites sobre el pueblo mediante el uso masivo de la tecnología. El famoso "no tendrás nada y serás feliz" es el primer paso y en el que nos encontramos actualmente, que todo funcione mediante pagos periódicos y facilmente controlables para los que mandan.
De momento no van a cancelar a miles de millones de personas como insinúa el amigo
@renko, pues seguimos siendo rentables para el sistema. Cuando no nos necesiten, entonces sí, preocupaos.