Dentro de los autónomos habría que distinguir un grupo (supongo que reducido) que ha podido actualizar sus tarifas al ritmo de la inflación o incluso superior.
Por ejemplo, en los bares han subido mucho las bebidas, en muchos casos, bastante por encima de la inflación, teniendo en cuenta que la bebida no ha subido tanto. Si pierde clientela, pues ha ansioso mal parado, pero si la mantiene... ni tan mal.
Los autónomos de reformas y oficios en muchos casos han subido sus tarifas a base de bien (para eso también hay que valer).
Yo tengo un amigo muy cercano, que dice que gana bastante más, es contratista de pequeñas reformas y obras de comunidades de vecinos.
Sé que serán una minoría, pero alguno no les va tan mal. Eso sí, al remero por cuenta ajena, es casi imposible que le hayan subido un 20% la nómina. Los remeros por cuenta ajena se llevan la peor parte. También las personas de bajos ingresos reales, por razones obvias. No olvidemos que la inflación es el impuesto del estado que más perjudica a los pobres.