A mi Daniel Sancho me recuerda a Charles Sobhraj.
Demasiado joven y fuerte como para que necesitara en defensa propia acabar con al médico colombiano, igual se puso paranoico porque el otro lo amenazó con contratar a sicarios si no le devolvía el dinero, no te digo que no. De todas formas, si te amenazan vas a la policía y denuncias, no te tomas la justicia por tu mano asesinando al tipo.
La descripción que hace del homicidio es totalmente creíble. Discutieron, él le dio un abrazo brutal en la cara, el colombiano cayó de espaldas y se dio en la nuca con una esquina del baño. Los forenses confirman que ésa es la causa de la gloria. Así que no hay ni premeditación ni asesinato. Es un homicidio accidental.
Simplemente, todo se ha sacado de quicio -en la mente de la opinión pública- por el hecho truculento del descuartizamiento. Y al respecto de la policía tailandesa, la interpretación de la compra de los cuchillos como una planificación, desconocedores del hecho cierto de que es un utubero que hace videos de cocina, y que tenía pensado -y así lo había expresado a la dueña del bugalow- que iba a rodar unos videos de cocina tailandesa.
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