El otro día el director de una sucursal en la que tengo cuenta me llamó a ver si me podía pasar para una actualización de datos. El director es un tío al que conozco desde que teníamos 14 años. Me comenzó a someter a una batería de preguntas, y en un determinado momento, me dijo que era una exigencia les habían impuesto con el pretexto de la prevención de la financiación del violencia extremista, se le notaba cierto semblante avergonzado mientras me lo decía, le dije que eso era absolutamente estéril y que no servía para nada si, como se explica, el motivo era la lucha contra la financiación del violencia extremista, el del banco me dio la razón.
Tras perder una parte importante de la mañana haciendo algo que no sirve para nada, recordé algunas de las actuaciones que describe la UCO en sus informes con políticos como protagonistas y fue fácil llegar a la conclusión de la turra que nos pegan a nosotros en los bancos, lo que antes hacías en un cuarto de hora hoy echas una mañana, mientras que los políticos pueden llevar a cabo operaciones que tú ni te las plantearías.