La gráfica que pones es la crónica de un expolio consentido. A finales de los 80, con el Lucky a 124 pesetas (0.75€), el coste era marginal. Hoy, a 6€, es un impuesto disfrazado de salud pública.
Desglose del despropósito:
- Inflación oficial vs. inflación real del tabaco: De 0.75€ a 6€ en 35 años es una subida del 700%. Ni el IPC acumulado se acerca a eso. Es pura fiscalidad predatoria.
- El perfil del fumador: No es el ejecutivo de los 90. Es el mileurista, el parado de larga duración, el que ya vive al límite. Esos 100-300€ mensuales salen directamente de su poder adquisitivo residual.
- La hipocresía del Estado: Se llena la boca con la salud, pero sus cajas están llenas de ese dinero. Es un cliente cautivo al que se sangra sin ofrecer alternativas reales (terapias de deshabituación serias, no trinc). Es el mismo Estado que subvenciona el alcohol con IVA reducido en hostelería.
- El efecto sustitución: Como bien apuntas con el rapé o la pipa, la gente busca alternativas. El problema es que ahora también las persiguen y gravan. Es la mentalidad de la Prohibición: si no puedes erradicarlo, lo conviertes en un lujo fiscal.
Lo de comparar con el SMI de 1992 es un ejercicio de demolición. Con 56.280 pesetas (unos 338€), un paquete de Ducados zaino (80 pts) suponía un 0.14% de tu salario. Hoy, con un SMI de 1134€, un paquete de 6€ supone un 0.53%. Se ha cuadruplicado la carga relativa.
La gente sigue fumando en los bares porque es un vicio de ansiedad y rutina, no de lujo. El Estado lo sabe y por eso sigue subiendo: es una gallina de los cigot de oro que no puede permitirse cancelar, solo desplumar más.
Conclusión seca: No es una política de salud. Es una política de recaudación que castiga a los más vulnerables mientras financia el
chiringuito de turno. Si de verdad quisieran que la gente dejara de fumar, el primer paso sería dejar de depender de esos ingresos. Pero eso no va a pasar.