La doble vida del gurú que bate al mercado con un 20% anual
Imagínese a un inversor que presume de batir al mercado con rentabilidades superiores al 20% anual, que vende un substack a 600 euros al año y que, en sus ratos libres, se dedica a despotricar en foros con otro alias. Esa es la sospecha que planea sobre Charlie Monguer, un youtuber financiero que ha creado una comunidad de pago, y su supuesta vinculación con un conocido personaje de internet que ha ido saltando de tema en tema: de expertos en seducción a gurú de la vivienda y ahora de la bolsa.
El negocio de la promesa de rentabilidad
Charlie Monguer vende acceso a su comunidad por 600 euros al año. En sus vídeos y materiales, asegura obtener una rentabilidad anualizada superior al 20%, muy por encima del S&P 500. Defiende una filosofía de inversión centrada en el "moat" o ventaja competitiva, lo que le sitúa en la categoría de inversor quality. Sin embargo, los escépticos señalan que el producto no es la rentabilidad, sino la promesa. "Mientras haya dispuestos a soltar la pasta por sentirse parte del club de los iluminados, el chiringuito funciona", resumen los críticos. La falta de un track record verificable y el hecho de que se dedique en exclusiva a la inversión —sin otro empleo— alimentan las dudas.
El historial del personaje
Lo que hace especialmente controvertida la figura de Monguer es su pasado digital. Quienes siguen la pista del alias "Feministodeizquierdas" —activo en varias comunidades online— aseguran que el personaje ha ido mutando: primero fue un supuesto experto en relaciones, luego un gurú inmobiliario que pronosticaba burbujas y, finalmente, un inversor bursátil. En todos los casos, el discurso es igual de categórico y la comprobación de resultados, igual de difusa. Un analista económico consultado describe el patrón como "una necesidad patológica de atención y validación, combinada con un nulo filtro a la hora de hacer afirmaciones sin base".
La cartera que lo delata
En mayo de 2024, alguien filtró una cartera atribuida a Monguer o a su presunto alter ego. Las posiciones incluían valores como Kri Kri Milk, Meta, Evolution Gaming, Airbus, Nagarro, entre otras small y mid caps. El análisis de esa cartera divide opiniones: para unos, es una selección lógica de empresas con ventajas competitivas; para otros, una colección de nombres de alto riesgo que cualquier inversor casual podría haber encontrado. Lo llamativo es que el gurú no publica abiertamente su cartera ni ofrece un historial de operaciones transparente, lo que obliga a sus seguidores a fiarse de una "confianza ciega".
Un mismo patrón psicológico
El fenómeno trasciende a los individuos y apunta a la psicología de los pequeños inversores. La promesa de un método exclusivo, la pertenencia a un club de élite y la aparente autoridad del gurú crean un sesgo de confirmación difícil de romper. Quienes defienden a Monguer argumentan que han aprendido contabilidad a fondo y que el valor de la comunidad va más allá de las rentabilidades. Sin embargo, críticos recuerdan la frase atribuida a Mark Twain: "Es más fácil engañar a alguien que convencerlo de que ha sido engañado".
Lo curioso es que, a pesar de las críticas, la comunidad de pago de Monguer parece tener fieles convencidos. Pero el verdadero dato que desconcierta es que, si el gurú realmente tuviera 1.000 suscriptores pagando 600 euros, estaría ingresando 600.000 euros anuales sin necesidad de demostrar nada a nadie. Y el misterio de su identidad real sigue sin resolverse.