Yo voy a contar otra variante, que es la que sufro, y la más habitual, que es la variante paterno-egoista:
Veamos, son padres que tienen 5 pisos y 15 aparcamientos. Naturalmente, todo se lo quedan para ellos y jamás te preguntan si necesitas algo. Todo es acumular, como el tío Gilito.
En paralelo, si tienen algún problema, como que un inquilino de un aparcamiento tiene un coche que tira aceite y el Presidente le ha llamado la atención, te llaman a ti para que hables con el Presi y hables con el inquilino, a ver si se corrige el problema. Es la faceta "víctima". Los padres se hacen las víctimas, que son mayores, así que llama tú y tal, y resuelve el problema... y una vez que lo resuelves, no te llaman para dar las gracias. Sabes que se ha resuelto porque no te llaman más y no tocan más "el problema" porque ha dejado de ser problema para ellos.
Por teléfono solo llaman cuando hay problemas. No llaman para preguntar cómo estás. Llaman para quejarse de que hay unos escalones rotos y que no se arreglan y que se lo han dicho 40 veces al Presidente y no los arreglan. Son llamadas siempre de alguien enfadado y quejoso. A veces para que hagas algo, a veces no es para que hagas nada, solo para que escuches hora y media quejas. Y hasta la próxima llamada con más quejas.
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Si llamas tú como descendiente, adelantas la llamada anterior, o sea, te cuentan quejas anticipadas. Si te iban a llamar con quejas la semana que viene, llamando tú, te dan la turra con quejas hoy mismo, y siempre viene a ser el mismo disco, porque hay un disco de quejas habituales, y a falta de otras nuevas, te clavan el disco típico de las quejas de siempre.
Y eso es lo que hay. Que Dios nos dé paciencia y caridad.
Y tampoco hace falta que estén mal o sean viejos como dice el OP. La vejez suele potenciar lo que ya fueron de jóvenes.