El segundo hilo de rarezas.

La actriz italiana Scilla Gabel no tuvo una carrera muy destacada. Por lo que más se la recuerda es por haber sido "doble" de Sofía Loren en algunas películas.

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Dejo aquí unas fotos para que puedan ustedes juzgar si estaba físicamente dotada para ese cometido.

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Y, por no perder el interés de tantos foreros que han contribuido desde siempre a que este foro pierda bastante aceite, la última foto de esta actriz incluye a un hombre alopécico. No he encontrado fotos en las que se aprecien bien sus pies. Que lo disfruten.

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Sabe Usted que sí, esto es una Sodoma 2.0

1 Llegaron, pues, los dos ángeles a Sodoma a la caída de la tarde: y Lot estaba sentado a la puerta de Sodoma. Y viéndolos Lot, levantóse a recibirlos, e inclinóse hacia el suelo;
2 Y dijo: Ahora, pues, mis señores, os ruego que vengáis a casa de vuestro siervo y os hospedéis, y lavaréis vuestros pies: y por la mañana os levantaréis, y seguiréis vuestro camino. Y ellos respondieron: No, que en la plaza nos quedaremos esta noche.
3 Mas él porfió con ellos mucho, y se vinieron con él, y entraron en su casa; e hízoles banquete, y coció panes sin levadura, y comieron.
4 Y antes que se acostasen, cercaron la casa los hombres de la ciudad, los varones de Sodoma, todo el foro junto, desde el más joven hasta el más viejo;
5 Y llamaron a Lot, y le dijeron: ¿Dónde están los varones que vinieron a ti esta noche? sácanoslos, para que los conozcamos.
6 Y Lot los sacó y los ssssmita dijeron "Good pieces".
7 A lo que los ángeles respondieron "Es que nos los acabamos de lavar".
 
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Muchos foreros de mi generación, 1960, 1970, recordarán los cómics de origen británico que aparecían en los tebeos Bruguera: Guillermito y su voraz apetito, Cuervo Orate (pica pero pica poco), Barón el gato pardo y el mayordomo Abelardo...

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Casi todos ellos eran obra de un dibujante inglés, Greg Parlett, una auténtica institución en el mundillo que trabajó la mayor parte del siglo XX (entre 1920 y 1990, aproximadamente). Habiendo trabajado en esas épocas se puede encontrar material suyo de la 2GM metiéndose con Adolf, etc.

Pero una de sus obras más curiosas es la que basó en un popular cómico británico que los foreros de mi generación también recordarán:



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Pues si la segunda mejor cortesana de todo Londres recibió una placa conmemorativa, la primera debió recibir un asiento en la Cámara de los Lores, por lo menos....

La primera decían que era Damarose Page. Todo eso surgió porque hubo unos disturbios anti-burdeles en 1668, en la que Damaris Page y otras escribieron a la amante del Rey pidiéndole ayuda. Los disturbios se produjeron porque perseguían a la gente por su culto privado, mientras los prostíbulos eran nidos de corrupción amparados por el gobierno, donde incluso se emborrachaba a los jóvenes imberbes para que de repente apareciesen enrolados en la Royal Navy.

La carta iba dirigida poco mas o menos que "de cortesana a cortesana, tu nos entiendes que eres del gremio".


En esa carta, Damaris Rose afirmaba ser la mejor cortesana de Londres, por lo que cualquier otra solo podía ser la segunda.

​

 
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En 1518, en la ciudad de Estrasburgo ocurrió algo muy curioso que aun hoy la ciencia no termina de explicar.

Se dice que fue una epidemia, básicamente, de un episodio de coreomanía que estalló en Estrasburgo cuando una tal Frau Troffea se puso a bailar sin control en la calle y, en cuestión de un mes, ya había unas 400 personas haciendo lo mismo hasta morir de agotamiento, infartos o derrames.

La gestión de las autoridades de la época consultaron a los médicos y estos, basándose en la teoría de la sangre caliente que supuestamente recalentaba el cerebro, llegaron a la conclusión de que la solución era que siguieran bailando para desfogarse... Hasta les armaron un escenario y pusieron música, lo que terminó siendo el escenario perfecto para que más gente se sumara al jolgorio y terminara desplomada.

Sobre las causas, la ciencia moderna sigue debatiendo, se habla del ergotismo, por el consumo de centeno contaminado con un hongo con efectos similares al ALUCINÓGENO ILEGAL, aunque muchos especialistas dicen que eso causa convulsiones más que un baile rítmico.

La teoría que más peso tiene hoy es la del trastorno psicogénico masivo, historiadores como John Waller sugieren que una mezcla de hambre extrema, angustia existencial y la superstición de la época, que les hacía creer que San Vito castigaba con el baile, funcionó como un disparador para una histeria colectiva.

Al final, la locura danzante de Estrasburgo terminó tan de golpe como empezó, dejando claro que a veces el miedo y la sugestión pueden ser tan poderosos como cualquier bicho...raro que a nadie se le ocurrió ordenar el uso obligado de barbijos y disponer el encierro compulsivo de la población.

 

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La orden de San Lázaro: los caballeros leprosos que lucharon en las cruzadas

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En la Edad Media la lepra era algo más que una enfermedad. Padecerla convertía al infectado en un paria social al que se le declaraba perecid en vida: sus posesiones se repartían según su testamento y tras la celebración de un funeral simbólico el enfermo se despedía de sus familiares para malvivir en hospicios conocidos como lazaretos, donde sin tratamiento para la enfermedad, los médicos solo podían aliviar el sufrimiento de una gloria lenta por putrefacción del cuerpo.

Tan terrible dolencia movió a muchos a ocuparse de los leprosos, entre ellos la orden de los caballeros de san Juan de Jerusalén, fundada en Tierra Santa tras la conquista de la ciudad durante la primera cruzada.

Estos caballeros hospitalarios fundaron un lazareto a las afueras de la ciudad, que fue creciendo en riqueza e influencia mediante las donaciones de los creyentes hasta lograr que el rey Fulco de Jerusalén los convirtiera en una organización independiente en 1142.

Formados como orden religioso bajo la advocación de San Lázaro (discípulo leproso de Jesucristo), estos caballeros tomaron como símbolo una cruz verde sobre fondo blanco, eligiendo la regla de san Agustín para organizar sus vidas. Desde ese momento la fama de los lazaristas no hizo sino crecer, y a su regreso de las cruzadas Luís VII de Francia les concedió el castillo de Boigny, donde fundaron el primer priorato de Europa.

Sin embargo en Tierra Santa las cosas no les fueron tan bien, pues aunque se trataba de una orden dedicada al cuidado de los enfermos, los monjes pronto tuvieron que empuñar las armas contra la amenaza musulmana.

Convertidos en una orden militar como los hospitalarios, los lazaristas debieron aceptar entre sus filas por ley a todo caballero cruzado que contrajera la lepra, proporcionando al rey de Jerusalén un pequeño cuerpo de guerreros que de otro modo habrían acabado en un lazareto.

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Caballero de la orden en una vidriera moderna de la Capilla de San Vicente, Edimburgo

Iniciada en oriente, esta integración de la nobleza fue esencial en el crecimiento de la orden, ya que los infortunados nobles que se contagiaban de la enfermedad encontraron en ella un refugio de la repulsión que provocaban en la sociedad, además de la oportunidad de alcanzar el Paraíso dedicando lo que les quedaba de vida al servicio de Dios.

El crecimiento de los caballeros de San Lázaro coincide con el gobierno de Balduino IV, el Rey Leproso. Precisamente su condición hizo que reconociese el valor de tener a su lado a tan valientes caballeros, la leyenda cuenta que siempre se rodeaba, cuando entraba en liza, de un séquito personal de los mismos.

En la batalla de Beqaa en 1176, cuando el monarca cayó al suelo y se encontraba rodeado de sarracenos, el caballero Gismond D´Arcy, también leproso, cubrió con su cuerpo al rey, se automutiló un brazo con un hacha y lo arrojó entre los enemigos. Estos temerosos de la infección huyeron dejando una de sus banderas verdes con shuras del Corán escritas. Con la tela de esta bandera el propio rey, se dice, cortó una cruz y la entregó a los caballeros de San Lázaro convirtiéndolos en milicia de choque con el título de orden de caballería.

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Caballero de la orden de San Lazaro

Cuentan los cronistas que en la guerra los lazaristas se caracterizaban por lanzar cargas suicidas a la vanguardia del ejército, exhibiendo sus destrozadas caras y deshechos miembros como arma psicológica contra el enemigo. Con sus días contados y la promesa del Cielo si morían en batalla contra los infieles, los caballeros se enfrentaban a la gloria sin miedo, buscando el martirio como una manera honorable de poner fin a su vida.

Más allá de las cruzadas

Semejante devoción no logró por desgracia revertir la situación terminal de los cruzados en Tierra Santa, quienes tras ser derrotados en los Cuernos de Hattin debieron replegarse a Acre. La entrada de los mongoles en Jerusalén permitió recuperar temporalmente Jerusalén, pero cuando estos se replegaron al este los mamelucos de Baybars recuperaron el terreno perdido y derrotaron a los cruzados en la batalla de La Forbie.

Fue en ese último combate donde perecieron los 30 últimos caballeros que le quedaban a la orden en Tierra Santa, formando un escuadrón de leprosos a la derecha de la hueste cristiana que cargó con su habitual valentía suicida luchando hasta el último hombre. Tras la debacle los lazaristas se reformaron con hombres sanos y participaron en la séptima cruzada contra Egipto, siendo finalmente expulsados del Levante junto con el resto de cruzados cuando cayó Acre en el 1291.

Tras el fin de la aventura cristiana en Tierra Santa la orden supo sobrevivir gracias a su indispensable labor humanitaria, lo que unido a la protección de los reyes de Francia impidió que desapareciera como los templarios o fuera fusionada con los sanjuanistas.

Al contrario la orden de san Lázaro se ha expandido enormemente al aceptar en sus filas a cristianos de todo tipo, y tras su apertura a casados y mujeres a partir del siglo XX sigue siendo hoy una importante institución benéfica con hospitales por todo el mundo.
impresionante, caballero.
 
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En 1518, en la ciudad de Estrasburgo ocurrió algo muy curioso que aun hoy la ciencia no termina de explicar.

Se dice que fue una epidemia, básicamente, de un episodio de coreomanía que estalló en Estrasburgo cuando una tal Frau Troffea se puso a bailar sin control en la calle y, en cuestión de un mes, ya había unas 400 personas haciendo lo mismo hasta morir de agotamiento, infartos o derrames.

La gestión de las autoridades de la época consultaron a los médicos y estos, basándose en la teoría de la sangre caliente que supuestamente recalentaba el cerebro, llegaron a la conclusión de que la solución era que siguieran bailando para desfogarse... Hasta les armaron un escenario y pusieron música, lo que terminó siendo el escenario perfecto para que más gente se sumara al jolgorio y terminara desplomada.

Sobre las causas, la ciencia moderna sigue debatiendo, se habla del ergotismo, por el consumo de centeno contaminado con un hongo con efectos similares al ALUCINÓGENO ILEGAL, aunque muchos especialistas dicen que eso causa convulsiones más que un baile rítmico.

La teoría que más peso tiene hoy es la del trastorno psicogénico masivo, historiadores como John Waller sugieren que una mezcla de hambre extrema, angustia existencial y la superstición de la época, que les hacía creer que San Vito castigaba con el baile, funcionó como un disparador para una histeria colectiva.

Al final, la locura danzante de Estrasburgo terminó tan de golpe como empezó, dejando claro que a veces el miedo y la sugestión pueden ser tan poderosos como cualquier bicho...raro que a nadie se le ocurrió ordenar el uso obligado de barbijos y disponer el encierro compulsivo de la población.

 
La escultural actriz americana Irish McCalla fue la protagonista de la serie de televisión "Sheena de la Jungla", una contraparte femenina a Tarzán, a finales de los años 1950.

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La actriz sufría miedo a las alturas y en las escenas en las que tenía que aparecer subida a un árbol y situaciones parecidas era sustituida por un doble de acción, un artista de circo mexicano que en esta página de una revista vemos también caracterizado como Sheena.

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Fuente: TV's Original Sheena Irish McCalla TPB - Read TV's Original Sheena Irish McCalla TPB comic online in high quality

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la princesa Xena de la época. (adjunto visible para usuarios registrados)
 

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La orden de San Lázaro: los caballeros leprosos que lucharon en las cruzadas

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En la Edad Media la lepra era algo más que una enfermedad. Padecerla convertía al infectado en un paria social al que se le declaraba perecid en vida: sus posesiones se repartían según su testamento y tras la celebración de un funeral simbólico el enfermo se despedía de sus familiares para malvivir en hospicios conocidos como lazaretos, donde sin tratamiento para la enfermedad, los médicos solo podían aliviar el sufrimiento de una gloria lenta por putrefacción del cuerpo.

Tan terrible dolencia movió a muchos a ocuparse de los leprosos, entre ellos la orden de los caballeros de san Juan de Jerusalén, fundada en Tierra Santa tras la conquista de la ciudad durante la primera cruzada.

Estos caballeros hospitalarios fundaron un lazareto a las afueras de la ciudad, que fue creciendo en riqueza e influencia mediante las donaciones de los creyentes hasta lograr que el rey Fulco de Jerusalén los convirtiera en una organización independiente en 1142.

Formados como orden religioso bajo la advocación de San Lázaro (discípulo leproso de Jesucristo), estos caballeros tomaron como símbolo una cruz verde sobre fondo blanco, eligiendo la regla de san Agustín para organizar sus vidas. Desde ese momento la fama de los lazaristas no hizo sino crecer, y a su regreso de las cruzadas Luís VII de Francia les concedió el castillo de Boigny, donde fundaron el primer priorato de Europa.

Sin embargo en Tierra Santa las cosas no les fueron tan bien, pues aunque se trataba de una orden dedicada al cuidado de los enfermos, los monjes pronto tuvieron que empuñar las armas contra la amenaza musulmana.

Convertidos en una orden militar como los hospitalarios, los lazaristas debieron aceptar entre sus filas por ley a todo caballero cruzado que contrajera la lepra, proporcionando al rey de Jerusalén un pequeño cuerpo de guerreros que de otro modo habrían acabado en un lazareto.

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Caballero de la orden en una vidriera moderna de la Capilla de San Vicente, Edimburgo

Iniciada en oriente, esta integración de la nobleza fue esencial en el crecimiento de la orden, ya que los infortunados nobles que se contagiaban de la enfermedad encontraron en ella un refugio de la repulsión que provocaban en la sociedad, además de la oportunidad de alcanzar el Paraíso dedicando lo que les quedaba de vida al servicio de Dios.

El crecimiento de los caballeros de San Lázaro coincide con el gobierno de Balduino IV, el Rey Leproso. Precisamente su condición hizo que reconociese el valor de tener a su lado a tan valientes caballeros, la leyenda cuenta que siempre se rodeaba, cuando entraba en liza, de un séquito personal de los mismos.

En la batalla de Beqaa en 1176, cuando el monarca cayó al suelo y se encontraba rodeado de sarracenos, el caballero Gismond D´Arcy, también leproso, cubrió con su cuerpo al rey, se automutiló un brazo con un hacha y lo arrojó entre los enemigos. Estos temerosos de la infección huyeron dejando una de sus banderas verdes con shuras del Corán escritas. Con la tela de esta bandera el propio rey, se dice, cortó una cruz y la entregó a los caballeros de San Lázaro convirtiéndolos en milicia de choque con el título de orden de caballería.

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Caballero de la orden de San Lazaro

Cuentan los cronistas que en la guerra los lazaristas se caracterizaban por lanzar cargas suicidas a la vanguardia del ejército, exhibiendo sus destrozadas caras y deshechos miembros como arma psicológica contra el enemigo. Con sus días contados y la promesa del Cielo si morían en batalla contra los infieles, los caballeros se enfrentaban a la gloria sin miedo, buscando el martirio como una manera honorable de poner fin a su vida.

Más allá de las cruzadas

Semejante devoción no logró por desgracia revertir la situación terminal de los cruzados en Tierra Santa, quienes tras ser derrotados en los Cuernos de Hattin debieron replegarse a Acre. La entrada de los mongoles en Jerusalén permitió recuperar temporalmente Jerusalén, pero cuando estos se replegaron al este los mamelucos de Baybars recuperaron el terreno perdido y derrotaron a los cruzados en la batalla de La Forbie.

Fue en ese último combate donde perecieron los 30 últimos caballeros que le quedaban a la orden en Tierra Santa, formando un escuadrón de leprosos a la derecha de la hueste cristiana que cargó con su habitual valentía suicida luchando hasta el último hombre. Tras la debacle los lazaristas se reformaron con hombres sanos y participaron en la séptima cruzada contra Egipto, siendo finalmente expulsados del Levante junto con el resto de cruzados cuando cayó Acre en el 1291.

Tras el fin de la aventura cristiana en Tierra Santa la orden supo sobrevivir gracias a su indispensable labor humanitaria, lo que unido a la protección de los reyes de Francia impidió que desapareciera como los templarios o fuera fusionada con los sanjuanistas.

Al contrario la orden de san Lázaro se ha expandido enormemente al aceptar en sus filas a cristianos de todo tipo, y tras su apertura a casados y mujeres a partir del siglo XX sigue siendo hoy una importante institución benéfica con hospitales por todo el mundo.
En vez de lanzar flechas, lanzaban dedos.
 
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Restos de un B 24 siniestrado en 1942 en una isla del litoral de Alaska. El accidente en su día se saldó sin víctimas.
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Y ahora otra curiosa casualidad. Este avión se estrelló en un lugar y una fecha muy próximas a uno de los aviones estrellados más famosos y más importantes de la 2GM: el Zero de la isla de Akutan.

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De hecho puede verse que el paisaje es muy similar.

A los aerotrastornados que circulan por el hilo no necesito explicarles la importancia de este Zero pero fue el primer aparato de este tipo que cayó intacto en manos de los estadounidenses y resultó crucial a la hora de evaluar las ventajas y carencias de dicho caza.
 
Cuando vi la que hay en la playa de Plymouth en la que se narra con orgullo y satisfacción albiónica, es decir, con tres mentiras de cada dos palabras, que de ahí partió Drake, que si la armada invencible, que si se evitó la oleada turística de England, que si tal y pascual, reconozco que me tuve que cortar de lo que me pedía el cuerpo: hacer un Blas de Lezo apuntando a la placa delante de todos esos [...] (y manguerear alrededor si alguno se hubiera quejado).
Habla de las placas azules redondas que se ponen en las casas donde nació o vivió alguna celebridad. Si prestas atención están por todas partes.

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En cada calle está la placa de alguien realmente conocido, hasta en el pueblo más recóndito.
La de la [...] (placa satírica) como la de Jack the Ripper no son placas oficiales.

En las reales lo que más verás son escritores, científicos, actores, músicos, exploradores, políticos...
Y lo mejor de todo es que en la mayoría de los casos los edificios siguen prácticamente intactos por lo que en el fondo pasear por una calle del RU es como visitar un museo.

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Entonces es cuando te das cuenta de que España tiene menos cultura cívica al respecto.

Aquí pondríamos una centésima parte de las mismas (incluida la de Fofó) en todos nuestros edificios, y el resto serían de [...] pero puestas por el ayuntamiento.
Allí no se pone una placa azul de cualquiera porque no se ponen placas de cualquiera.

Curiosamente este tema de las placas es algo que comenté con otra persona hace unos días haciendo comparaciones sobre este lodazal..

Tú sigue bajándote la bragueta para orinar apuntando a no sé donde y negando la mayor.
 

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Habla de las placas azules redondas que se ponen en las casas donde nació o vivió alguna celebridad. Si prestas atención están por todas partes.

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En cada calle está la placa de alguien realmente conocido, hasta en el pueblo más recóndito.
La de la [...] (placa satírica) como la de Jack the Ripper no son placas oficiales.

En las reales lo que más verás son escritores, científicos, actores, músicos, exploradores, políticos...
Y lo mejor de todo es que en la mayoría de los casos los edificios siguen prácticamente intactos por lo que en el fondo pasear por una calle del RU es como visitar un museo.

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Entonces es cuando te das cuenta de que España tiene menos cultura cívica al respecto.

Aquí pondríamos una centésima parte de las mismas (incluida la de Fofó) en todos nuestros edificios, y el resto serían de [...] pero puestas por el ayuntamiento.
Allí no se pone una placa azul de cualquiera porque no se ponen placas de cualquiera.

Curiosamente este tema de las placas es algo que comenté con otra persona hace unos días haciendo comparaciones sobre este lodazal..

Tú sigue bajándote la bragueta para orinar apuntando a no sé donde y negando la mayor.
Gracias por lecciones innecesarias. Conozco perfectamente el Reino Unido por sus cuatro costados.
 

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