Oposiciones grupo B: ¿existen o son un fantasma administrativo?
¿Puede un titulado en FP de Grado Superior acceder a un puesto de funcionario del grupo B? La respuesta es sí, pero la práctica demuestra que estas plazas son tan escasas que muchos las dan por mito. La confusión arranca con la reforma del EBEP, que recategorizó los grupos: el antiguo grupo B (diplomatura) pasó a ser A2, y el nuevo grupo B quedó reservado a técnicos superiores de FP. Sin embargo, en las convocatorias habituales abundan los C1 (bachillerato o FP medio) y los A2, mientras que las plazas B específicas para FP superior brillan por su ausencia.
Laberinto de siglas y requisitos
La tabla real es clara: A1 (antiguo A) para licenciatura; A2 (antiguo B) para diplomatura; B para FP de Grado Superior; C1 (antiguo C) para bachillerato o FP medio; C2 (antiguo D) para ESO. Pero la administración apenas convoca plazas de grupo B. Cuando lo hace, suelen ser para oficios técnicos en ayuntamientos o universidades, y en regiones de economía primaria. El resto del tiempo, el grupo B es un cajón desastre donde algunas ofertas piden "indistintamente bachiller o FP2", mezclando categorías.
El dilema del opositor: ¿merece la pena apostar por el grupo B?
Quienes han visto alguna convocatoria B destacan que el salario es superior al C1 y al C2. Pero la realidad es que prepararse para un grupo casi inexistente resulta arriesgado. La mayoría opta por el C1, más habitual, o por el A2, que exige diplomatura universitaria. El resultado es que el grupo B se ha convertido en una rareza estadística, un vestigio de una clasificación que nunca terminó de aplicarse.
Con estos mimbres, uno entiende el escepticismo: el grupo B existe sobre el papel, pero en la práctica es casi una leyenda urbana. Como tantas cosas en este país, la norma dice una cosa y la realidad, otra muy distinta.