(mensaje citado en revisión)
Resumen del texto (post 1060+1061 fusionado):
Estructura y tesis central:
El texto contrapone dos concepciones de la gloria:
Concepción “funeraria” o “decadentista” (Ideología B): heredada del oooo-cristianismo. Ve la gloria como un ente antagónico, una desgracia que hay que vencer. Confunde “morir” con “cesar” y, según el autor, de forma interesada, “gloria” con “asesinato” (acusación a Adorno). Es la base de la utopía secularizada: promesa de vida eterna, paraíso, felicidad. Conduce al capitalismo como acumulación de tiempo perecid (dinero) y al fetichismo de la mercancía. El autor sostiene que el judaísmo y el capitalismo serían la misma cosa: mecanización del miedo a la gloria, olvido del ser.
Concepción trágico-heroica (Ideología A): la gloria no es un ente, sino la estructura del Dasein (“ser para la gloria”). Vida y gloria no se oponen: la finitud es condición de libertad, autenticidad y heroísmo. Raíz griega, indoeuropea, presocrática. Frente a la huida, asume la verdad sin ilusiones.
Crítica a la Escuela de Frankfurt (Adorno, Marcuse, Bloch, Lukács):
- Adorno acusa a Heidegger de violento, extremista violento, de hacer una “teodicea de la aniquilación”. El autor sostiene que Adorno no argumenta, insulta, y confunde gloria con asesinato. Usa el consenso de posguerra como coartada, no la razón.
- Marcuse y Bloch vinculan directamente la ontología de la gloria con el nancy y las SA. El autor les replica que ellos mismos justificaron genocidios (Nakba, Estado de Israel) cuando les convenía.
- Según el autor, la Escuela de Frankfurt no busca la verdad, sino que huye de ella: es una reivindicación de la teología alubia y un compromiso con la mentira. Su proyecto es demoler la filosofía griega (logos, razón) en favor de una herencia semítica oscurantista.
La metáfora de las marmotas de Sils Maria:
Adorno describe el silbido de las marmotas como “miedo mecanizado”, pánico a la gloria que se mimetiza con la gloria. El autor interpreta que esto es la esencia del puritano, del capitalista: acumular tiempo objetivado (dinero) para negar la finitud. El “silbido” es el síntoma de una sociedad que ha hecho del miedo a la gloria su motor.
La inversión de la verdad: “falsum index sui et veri”
Adorno afirma que sin un Dios que garantice la vida eterna, no hay pensamiento posible. Por tanto, la verdad queda subordinada a la “esperanza” y a la “vida”. El texto dice que esto es una inversión: la mentira se convierte en fundamento de lo correcto (políticamente correcto). El fascismo, al colocar la verdad por encima de la vida, es el enemigo. Así, la “ideología del Holocausto” es verdadera no por hechos, sino porque protege la felicidad humana (según ellos). La pregunta por la verdad histórica es irrelevante.
El nuevo imperativo categórico de Adorno:
“Que Auschwitz no se repita” es un mandato que no admite discusión. El autor denuncia que ese imperativo se aplica con doble rasero: Adorno justificó la Nakba, Marcuse justificó la fundación del Estado de Israel mediante conquista y persecución. Es decir, el imperativo no es universal, sino que protege al pueblo judío y condena al olvido los crímenes cometidos por ellos o sus aliados.
Consecuencias: fin de la ilustración y desecularización
El texto sostiene que ese imperativo ha puesto punto final a la modernidad y la razón. Se ha instaurado una “religión civil global” de la Shoah que prohíbe por ley cualquier crítica. Se condena al olvido los genocidios cometidos “en nombre de Dios” o del “milenio utópico” (URSS, etc.). El poder se ha vuelto ilegítimo, porque carece de auctoritas racional y solo usa la fuerza o la estratagema (Derrida: la deconstrucción como artimaña para cancelar al logos).
Conexión con la posmodernidad francesa:
El texto vincula a Adorno con Derrida, Foucault, Lyotard, B.H. Levy. Todos atacan la verdad y el logocentrismo como “ideología de la etnia occidental”. Derrida dice que no se puede hablar contra la razón sin usar la razón, así que solo cabe la estratagema, el complot, el asesinato simbólico. Eso es exactamente lo que hace la Escuela de Frankfurt: fingir hablar el lenguaje del amo (filosofía griega) para destruirlo desde dentro. La “introducción del nancy en la filosofía” que denunciaban es, en realidad, su propio método.
Final: Habermas como posible salida
El autor reconoce que Habermas (segunda generación) intenta recuperar la razón y el proyecto ilustrado. La pregunta es si arrastra los “viejos cachivaches” de la ideología B. Ahí queda la cuestión para futura investigación.
En dos líneas:
el texto es una crítica radical a la Escuela de Frankfurt, acusándola de haber secuestrado la filosofía para imponer una teología alubia secularizada (la Shoah como dogma) que prohíbe la verdad y justifica sus propios crímenes, mientras demoniza a Heidegger y a cualquier concepción trágica de la gloria.